En el último día del segundo ciclo de Marcelo Gallardo como DT de River, el Monumental habló. En la previa del duelo ante Banfield, el técnico más ganador de la historia del club fue ovacionado por los hinchas, mientras que la gran mayoría de los futbolistas fueron silbados e insultados con el clásico: “Jugadores...”.
Apenas salieron los jugadores a realizar los ejercicios precompetitivos, los hinchas que ya estaban en el Monumental expresaron su descontento. "A ver si nos entendemos los jugadores y la popular..." , "En River Plate hay que ganar y no pensar en que boliche ir a bailar..." y "Pongan más huevos, pongan más corazón..." fueron las dos canciones que se entonaron.

Posteriormente, la voz del estadio anunció los once titulares de River y a los suplentes. Exceptuando a los juveniles (Santiago Beltrán, Facundo González, Ian Subiabre y Joaquín Freitas), todos los jugadores fueron silbados. Algunos de ellos en menor medida, como Gonzalo Montiel o Tomás Galván, y otros a gran escala, como fue el caso de Sebastián Driussi, Paulo Díaz, Marcos Acuña, Kevin Castaño, Matías Viña, Facundo Colidio y Maximiliano Salas (el más reprobado por diferencia).
Ya con los equipos en cancha, la hinchada volvió a hacer una clara diferenciación entre el entrenador y los futbolistas. Hubo más silbidos cuando salieron los suplentes y no se cantó el clásico: "River, mi buen amigo...", sino que se entonó: "Al jugador: que deje la vida por estos colores". Luego, sonó: "Jugadores, la c... de su madre", símbolo claro del descontento que existe con el plantel.
Al grito de: "Muñeco, Muñeco...", Gallardo, en cambio, recibió una ovación por parte de los más de 80 mil espectadores presentes en el Monumental. Lo mismo ocurrió tras el gol de Lucas Martínez Quarta que abrió el marcador a los 13 minutos de juego.


