Lo que parecía ser una noche de puro fútbol en la Copa Sudamericana 2025, se convirtió en un escenario de terror en el encuentro que Independiente empataba 1-1 con Universidad de Chile por los octavos de final.
En el campo de juego, abrió la cuenta Lucas Assadi para la visita y emparejó Santiago Montiel para un Rojo al que le faltaba un gol para llegar a penales. Pero otro partido se jugaba entre las hinchadas, que habían calentado la previa con el robo de una bandera local. La violencia escaló cuando los chilenos, ubicados en bandejas altas sin restricciones, arrojaron objetos hacia los hinchas argentinos.
El encuentro pudo seguir unos instantes del complemento antes de que la situación se descontrolara. La voz del estadio les pedía a los trasandinos que se fueran, la seguridad nunca apareció y los simpatizantes anfitriones cambiaron de sector para dejar de estar a merced de los proyectiles.
Cuando se fueron, muchos chilenos que salieron chocaron con la policía, mientras los que se quedaron terminaron brutalmente atacados por barras del Rojo en una cacería humana en la que algunos hasta saltaron al vacío. Varios minutos después, el partido se dio por suspendido definitivamente.
Robos, destrozos y heridos
En varios videos en las redes sociales, se observa que los simpatizantes del cuadro azul prendieron fuego butacas, arrojaron botellas y piedras al sector de Independiente y portando palos de gran tamaño.
Además, con el partido demorado por varios minutos, un grupo de hinchas del Rojo subió hasta la tribuna visitante y se enfrentó con los simpatizantes de Universidad de Chile.
Las imágenes que llegaron desde el estadio son escalofriantes. Si bien no hay cifras oficiales, se estima un importante número de heridos.


