Rivadavia Básquet estuvo a centímetros de firmar una remontada de película en SanMiguel de Tucumán, pero terminó con las manos vacías. Estudiantes de Tucumán se impuso 82-81 en los segundos finales, gracias a una acción decisiva de Javier Bollo, figura del encuentro con 20 puntos, 5 rebotes, 2 asistencias y la canasta ganadora.
El equipo mendocino, que venía de jugar la noche anterior en Salta, arrancó con buenas sensaciones apoyado en el aporte de Garrett, pero el local encontró rápido la fórmula para cambiar el pulso. Tras un tiempo muerto pedido por Fabrizio Esposito, Estudiantes reaccionó con una ráfaga desde el perímetro: tres triples consecutivos (dos de Pedano y uno de Rodríguez), presión alta y cierre del primer cuarto 27-20 para la “Cebra”.

En el segundo parcial, Rivadavia sufrió el mejor pasaje tucumano. Estudiantes dominó desde lo colectivo, incomodó cada ataque del Naranja y se hizo fuerte en la pintura con Bollo y Hampton, que marcaron diferencias cerca del aro. Al descanso, el marcador quedó 51-38 para el local, con una brecha que llegó a superar los veinte puntos.

Pero el partido no se terminó ahí. Lejos de rendirse, Rivadavia empezó a limar la distancia en el tercero, en un tramo más parejo, y se quedó con el período 17-16, empujando el juego hacia un final abierto. En el último cuarto, el Naranja fue creciendo con defensa, robos y presión sobre el manejo rival: forzó pérdidas, aceleró el ritmo y se metió de lleno en la pelea.
La remontada tuvo premio momentáneo: a falta de un minuto, Rivadavia pasó al frente por la mínima con dos libres de Mateo Pérez, y el cierre parecía inclinarse para la visita. Sin embargo, Estudiantes tuvo la última palabra. En la ofensiva final, Bollo capturó un rebote ofensivo y, con un segundo por jugar, empujó la pelota al aro para sentenciar el 82-81.
Todavía quedó una bala para Rivadavia, pero el local también cerró con defensa: Elas Cave metió una tapa clave en la última acción y aseguró el festejo tucumano.




