La noche en el este mendocino dejó más interrogantes que certezas para Rivadavia Básquet. El Naranja fue superado con claridad por Amancay, que cerró su gira por Cuyo con una sólida presentación defensiva y un marcador final de 87-58 que reflejó la diferencia entre uno y otro a lo largo de los cuarenta minutos.
Desde el arranque, el local se encontró incómodo, sin fluidez en ataque y con dificultades para sostener la intensidad del rival. La visita, con una defensa ordenada y bien plantada, logró anular los principales recursos ofensivos de Rivadavia, forzando lanzamientos incómodos y cortando los circuitos de juego perimetrales.

El golpe más duro llegó antes del entretiempo. Al cabo de los primeros 20 minutos, el tablero mostraba un contundente 48-28 a favor de Amancay, una brecha que el Naranja nunca pudo recortar.
Rivadavia no consiguió quedarse con ningún cuarto, y cada intento de reacción fue rápidamente respondido por el elenco riojano, que administró la diferencia con calma y eficacia.
En el plano individual, la visita tuvo como figura a Conrado Echevarría, autor de 12 puntos, 4 rebotes y 4 asistencias, bien acompañado por Alonso, Bernan y Araujo, todos con 12 puntos cada uno.
Del lado local, lo más destacado pasó por las manos de Mateo Pérez, que aportó 12 puntos, 4 rebotes y 3 asistencias, intentando sostener desde su entrega a un equipo que nunca terminó de encontrarse en la cancha.

Más allá del resultado, el partido deja un mensaje claro para el cuerpo técnico y el plantel: Rivadavia deberá ajustar en defensa, recuperar confianza y reencontrarse con su identidad de juego si quiere volver a hacerse fuerte en condición de local.
Rivadavia Básquet continuará su calendario en la provincia y volverá a presentarse el próximo viernes, cuando enfrente a Huracán Las Heras en un atractivo duelo mendocino, que asoma como una oportunidad ideal para buscar la recuperación.



