En la noche de este martes, Boca llegó a San Nicolás para jugar por primera vez en su historia en esta ciudad. Hoy disputará un amistoso ante Juventude de Brasil en el Estadio Único de esta ciudad ribereña a orillas del Paraná, que estará colmado por 23 mil hinchas que hicieron acampes de hasta 48 horas para obtener una localidad.
La venta de boletos fue prioritaria para los lugareños, que agotaron los tickets disponibles y demostraron la pasión Xeneize, una religión aparte de la devoción profesada hacia Nuestra Señora de San Nicolás, a la que miles de devotos le exteriorizan su fe en su popular santuario.
Así, una verdadera multitud se agolpó en la entrada del hotel donde se hospeda el plantel y el micro debió hacer múltiples maniobras para hacerse paso entre el mar de gente y permitir que los futbolistas puedan bajarse. Todo en medio de una impresionante batería de fuegos artificiales.
La muchedumbre se congregó desde varias horas antes y el primero en bajar del ómnibus fue el entrenador Fernando Gago. Antes de cenar, los futbolistas se acercaron a los hinchas para saludar y agradecer el apoyo.
No importó que Edinson Cavani, Marcos Rojo y Sergio Romero (recientemente operado) no integraran la delegación. La locura fue total, con el azul y oro como protagonista.


