Este domingo, volvió el último ídolo de Boca, aquel hijo pródigo de las inferiores que la rompió en Europa y que ganó todo lo que se podía ganar con el Xeneize. Carlos Tevez volvió a pisar el verde césped de La Bombonera, pero esta vez, para enfrentarlo. Aún así, fue homenajeado y ovacionado por los hinchas.
Tras ingresar al campo, fue recibido con aplausos, cánticos y una enorme bandera en las gradas que decía: “De Boca, vago y atorrante”, con la foto suya en aquel partido ante Inter en Brasil por la Copa Libertadores. Además, en medio de un ensordecedor aliento, Chelo Delgado le entregó la camiseta con su apellido y el número diez.
Sonriente, Carlitos se llevó la mano al corazón y levantó los brazos para agradecer a toda la Bombonera que le devolvió el gesto: "Olé, olé, olé, Tevez" y después “Tevez querido, la 12 está contigo”. Luego, cruzó la cancha y se fue al banco con el resto de los suplentes y el cuerpo técnico: se dio un abrazo con su único ex compañero que fue titular: Chango Zeballos, a quién había elogiado en su época cómo jugador diciendo que "tenía futuro en el fútbol europeo".
El Apache retornó a la Bombonera en la vereda rival por segunda vez y con una difícil tarea: jugar un mano a mano ante el club de su vida por un lugar en cuartos del Clausura. Y pese a que el encuentro era importante, la gente del Xeneize no olvida su rendimiento en el Xeneize y el amor que desplegó siempre en la cancha y fuera.
Así, la Bombonera rindió homenaje para uno de los pibes del Fuerte Apache que escribió páginas doradas: 274 partidos, 94 goles, 11 títulos, Libertadores e Intercontinental incluidas. Historia pura.


