Este jueves, Lionel Messi vivió uno de los momentos más emotivos de su carrera en la Selección Argentina. En el que será su último partido por Eliminatorias Sudamericanas en suelo argentino, el rosarino no pudo contener la emoción mientras sonaba el Himno Nacional argentino, momentos antes de enfrentar a Venezuela en el estadio Monumental.
Acompañado de sus tres hijos, Thiago, Mateo y Ciro, el 10 escuchó las primeras notas del himno que lo acompañó en tantas batallas. El gesto de tomar a sus hijos de la mano, mirando al público y viviendo ese momento junto a ellos, desbordó de sentimientos a los miles de hinchas que colmaron las tribunas. Como si fuera una despedida simbólica, el astro argentino se mostró visiblemente conmovido, reflejando el significado que tiene para él representar a su país en cada rincón del mundo.
Al igual que en la entrada en calor de la Albiceleste, donde se lo vio concentrado y también emocionado, Messi vivió el previo al encuentro con una mezcla de nostalgia y gratitud. Este partido significa mucho más que tres puntos: representa la despedida de Messi de un capítulo tan importante para él y para la historia del fútbol argentino.
El Monumental, convertido en un mar de banderas y cánticos, vibró con la emoción del capitán, que cerraba un ciclo dorado con la selección, habiendo logrado el título de la Copa América 2021 y 2024, el Mundial de Qatar 2022 y la Finalissima en 2022, además de haber clasificado a Argentina al Mundial 2026.
Mientras se escuchaba el Himno Nacional, se percibió la conexión de Messi con el público, quienes no dejaron de corear su nombre. Aunque el partido en sí era parte de la rutina de las Eliminatorias, ese instante previo dejó claro que este futbolista, que ya ha escrito su nombre con letras doradas en la historia del fútbol, tenía una despedida muy especial para su gente.


