La reciente baja de retenciones a la soja y sus derivados en Argentina coincide con cambios inéditos en el comercio global de la oleaginosa. Este año, China no compró soja de EE.UU., lo que genera un reposicionamiento en los mercados internacionales y abre oportunidades para Sudamérica.
El Gobierno redujo la alícuota del poroto de 33% a 26% y la de los derivados (harina, pellets, aceite) del 31% al 24,5%, con el objetivo de incentivar las exportaciones argentinas. Sin embargo, los principales beneficiarios en la región siguen siendo los productores brasileños, que proyectan un récord de más de 160 millones de toneladas para la campaña 2025/26.

Según la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), los importadores chinos se adelantaron y compraron más soja desde Sudamérica para evitar depender de EE.UU. Entre enero y julio, Brasil embarcó 9,6 millones de toneladas hacia China, un 40% más que el promedio de los últimos cinco años, mientras que Argentina también registra un ritmo de exportación récord en los últimos cinco años, concentrándose en el poroto y no en derivados.
El mercado se perfila como altamente competitivo: aunque la Argentina puede ganar participación, la presión de EE.UU. podría afectar los precios internacionales, que rondan los US$300 por tonelada, uno de los niveles más bajos en años.
En este contexto, los exportadores argentinos deberán equilibrar la oportunidad de capturar mayores mercados con la incertidumbre de los precios globales y la fuerte competencia regional.
