En una jornada marcada por la volatilidad global y la creciente incertidumbre en los mercados financieros, el Bitcoin (BTC) se disparó este viernes y alcanzó un nuevo récord histórico, al superar por primera vez los u$s118.000, para luego estabilizarse levemente por encima de los u$s117.000. A su vez, Ethereum (ETH) se ubicó al borde de los u$s3.000, cifra que llegó a superar durante la rueda.
El avance del BTC fue impulsado por el renovado interés de los inversores institucionales, en un contexto de tensiones comerciales internacionales y señales técnicas favorables. De acuerdo a un informe de Buenbit, esta nueva marca responde a una combinación de factores macroeconómicos, técnicos y estructurales que fortalecen la tendencia alcista de la criptomoneda líder, que ya acumula una revalorización superior al 25% en lo que va del año.

En paralelo, el mercado de altcoins también mostró un desempeño robusto: ETH subió un 19% semanal y Ripple (XRP) escaló casi un 24%, en medio de especulaciones sobre un mayor respaldo gubernamental a las criptodivisas. En este sentido, se destaca la reciente orden ejecutiva firmada en marzo por el presidente estadounidense Donald Trump, que establece una reserva estratégica en criptoactivos, lo cual reforzó el optimismo del mercado.
Por otro lado, en el frente cambiario, el dólar estadounidense se fortaleció tras los nuevos anuncios del propio Trump, quien comunicó la imposición de aranceles adicionales a diversos socios comerciales. El índice dólar escaló un 0,3%, hasta 97,87, en medio de la creciente preocupación por el futuro del comercio mundial, y con los inversores atentos a la fecha límite del 1° de agosto.
"Por el momento, creo que la incertidumbre está favoreciendo un poco la estabilidad del dólar, y no me sorprendería demasiado que se mantuviera durante un par de semanas más", señaló Ray Attrill, jefe de análisis de divisas del National Australia Bank.
Así, tanto el rally cripto como la firmeza del billete verde se ven alimentados por la misma variable: el temor. La incertidumbre, lejos de detener los flujos financieros, redefine el mapa de los activos de resguardo y consolida a las criptomonedas como protagonistas de esta nueva etapa.


