El ministro de Economía, Luis Caputo, llegó a Washington con una agenda intensa en el marco de las reuniones de primavera del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. El objetivo central del viaje es reforzar el programa económico y avanzar en la llegada de nuevos fondos en un contexto cada vez más desafiante.
El funcionario viajó acompañado por el titular del Banco Central, Santiago Bausili, y el viceministro José Luis Daza, en busca de dar señales de solidez ante los organismos internacionales y los mercados.

Reuniones clave y búsqueda de financiamiento
Uno de los encuentros más relevantes será con la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, donde se discutirá la segunda revisión del acuerdo vigente. El Gobierno apuesta a obtener un “waiver” que permita destrabar un desembolso cercano a los US$ 1.000 millones, pese a no haber cumplido la meta de acumulación de reservas del año pasado.
Además, la comitiva buscará apoyo de otros organismos multilaterales para fortalecer las reservas y afrontar compromisos de deuda. En ese marco, Caputo tiene previstas reuniones con:
- Ajay Banga (Banco Mundial)
- Ilan Goldfajn (BID)
- Sergio Díaz-Granados (CAF)
La estrategia apunta a conseguir financiamiento adicional en un escenario donde el riesgo país sigue limitando el acceso a los mercados internacionales.
Inflación y señales a los mercados
El viaje se da tras conocerse el dato de inflación de marzo, que alcanzó el 3,4%, acumulando un 9,4% en el primer trimestre. Aunque el Gobierno sostiene que la tendencia es descendente, la aceleración reciente suma presión sobre las expectativas económicas.
En paralelo, Caputo buscará llevar tranquilidad a los inversores internacionales. Participará en un seminario organizado por JPMorgan Chase y expondrá en el Atlantic Council, donde insistirá en que el programa de ajuste sigue firme y que los movimientos inflacionarios responden a factores coyunturales.
Un contexto global adverso
El escenario internacional también complica las negociaciones. La escalada de tensiones en Medio Oriente, particularmente entre Estados Unidos, Israel e Irán, impactó en los precios globales de la energía y los alimentos.
Desde el FMI ya anticiparon que podría crecer la demanda de asistencia financiera a nivel global. Sin embargo, para Argentina —que mantiene uno de los programas más grandes del organismo— el margen para nuevos recursos extraordinarios es limitado.
Con el respaldo político del presidente Javier Milei, Caputo enfrenta en Washington una negociación clave para sostener la estabilidad cambiaria y darle previsibilidad a una economía que, según estimaciones del propio FMI, podría caer un 3,5% en 2026.
