Mendoza cerró 2025 con un fuerte deterioro en sus números fiscales. La deuda consolidada de la provincia alcanzó los 995.845 millones de pesos, lo que representa un incremento interanual del 54,4% respecto de 2024. El crecimiento responde principalmente a la expansión de la deuda en pesos mediante emisión de bonos y al impacto del tipo de cambio sobre los compromisos en moneda extranjera.
El peso creciente de los bonos
El principal componente del endeudamiento provincial es la deuda con tenedores de bonos, que ya representa casi el 66% del total. Solo en el último trimestre de 2025 este rubro aumentó más de 98.500 millones de pesos.
Dentro de este esquema, los títulos TAMAR emitidos en 2025 mostraron subas significativas, con incrementos superiores al 60% en una de sus clases y más del 100% en otra. Además, los instrumentos ajustados por CER y TAMAR concentran cerca del 80% de la deuda en moneda nacional, lo que deja a la provincia expuesta a la inflación.
La estrategia permitió cubrir necesidades financieras inmediatas, pero elevó la vulnerabilidad frente a la dinámica de precios y del dólar.

El otro gran componente es la deuda en moneda extranjera, que asciende a 470 millones de dólares. Convertida al tipo de cambio oficial de cierre de año, equivale a unos 686.210 millones de pesos, es decir, cerca del 70% del total del pasivo provincial.
Aunque parte del capital se reduce por amortizaciones, la devaluación del peso encarece el saldo medido en moneda local. El Bono Mendoza 2029 concentra casi el 60% de la deuda en dólares, mientras que el resto corresponde a compromisos con organismos multilaterales.
Buena parte de esta carga proviene de refinanciaciones realizadas en gestiones anteriores, lo que convierte al endeudamiento en un proceso acumulativo de varias administraciones.
Bancos y Nación, participación menor
En contraste, la deuda con bancos y con el gobierno nacional representa una porción mucho menor del total. El financiamiento del Banco Nación explica apenas un pequeño porcentaje del pasivo, mientras que los créditos del gobierno federal tienen incidencia marginal. También figura un préstamo en pesos otorgado por el Banco Santander durante 2025.
El peso de la deuda reciente
En lo que respecta al endeudamiento en pesos, casi la totalidad corresponde a la actual gestión provincial. La mayor parte surge de emisiones realizadas en 2024 y 2025, mientras que el resto se vincula a créditos destinados a infraestructura y asistencia financiera.
El resultado es un esquema financiero altamente dependiente de bonos y con fuerte exposición al dólar. En un contexto de volatilidad cambiaria e inflación persistente, la deuda provincial se consolida como uno de los principales desafíos para las cuentas públicas mendocinas.
