Las exportaciones argentinas cerrarían el año con un crecimiento cercano al 6% interanual y un total estimado de más de US$84.000 millones. Sin embargo, detrás del dato positivo se esconde una estructura exportadora cada vez más concentrada y primarizada, con escasa incorporación de nuevos actores.
En lo que va del año, las ventas externas avanzaron alrededor del 8%, mientras que las importaciones crecieron cerca del 29%, lo que provocó una caída superior al 50% del saldo comercial respecto del año anterior.
Pérdida de participación global
Argentina representa hoy apenas el 0,34% de las exportaciones mundiales, un nivel similar al de otros países de la región, pero inferior al que supo alcanzar en décadas anteriores. A diferencia de economías vecinas, el país perdió participación relativa en el comercio internacional.

Alta concentración y primarización
Uno de los datos más relevantes es la fuerte concentración de las ventas externas: solo cinco productos explican el 46% del total exportado, mientras que 50 productos concentran más del 60%. Predominan materias primas y bienes con bajo nivel de transformación, lo que refuerza el perfil primario de la canasta exportadora.
Entre los principales productos por volumen se destacan soja, trigo, petróleo, aceites y subproductos agroindustriales, además de gas y combustibles. En términos de valor por tonelada, lideran oro y plata, seguidos por carnes y minerales.
Menos empresas exportadoras
El número de firmas que exportan se mantiene estancado desde hace una década. De más de 15.000 empresas en 2006, se pasó a menos de 10.000 a partir de 2015, con un promedio cercano a 9.300 exportadores en los últimos años.
Pymes con baja participación
Las pequeñas y medianas empresas explican apenas el 7,6% de las exportaciones totales, un porcentaje muy inferior al observado en países desarrollados, donde este segmento supera con frecuencia el 30% e incluso el 50% en algunos casos.
El escenario deja en evidencia que, pese al crecimiento en valores, el desafío estructural sigue siendo diversificar la canasta exportadora, sumar más empresas al comercio exterior y avanzar hacia productos con mayor valor agregado para lograr un crecimiento sostenible.
