Este lunes marca el inicio de la tercera etapa del acuerdo entre Argentina y el FMI, bajo la gestión de Javier Milei. Se trata de un nuevo entendimiento revisado del programa de Facilidades Extendidas, firmado originalmente en abril de 2025, con ajustes realizados en julio tras intensas negociaciones entre Buenos Aires y Washington.
El foco de esta nueva etapa estará puesto en la acumulación de reservas internacionales, la política cambiaria y la continuidad del ajuste fiscal. El FMI había condicionado el desembolso de US$2.000 millones a la revisión de estos aspectos, luego de que Argentina incumpliera con la meta original de incrementar las reservas netas en US$3.000 millones hacia mitad de año.
Aunque el país logró avances en el orden fiscal y monetario, el organismo observó con preocupación el retraso en la acumulación de reservas, que hacia fines de julio estaban en -US$4.700 millones, cuando el programa requería un déficit de solo -US$1.100 millones.

Además, el Fondo insistió en corregir la política cambiaria, al considerar que el tipo de cambio oficial debería ubicarse un 20% por encima de su valor actual. Este es un punto sensible para la Casa Rosada, ya que el dólar oficial, a inicios de agosto, se situaba en torno a $1.375, valor que el FMI juzga insuficiente.
Lo que se mantiene y lo que cambia
Pese a estos cuestionamientos, el FMI reconoció el compromiso del Gobierno con el ajuste fiscal, destacando un superávit primario acumulado del 0,8% del PBI hasta mayo, por encima de lo pactado. También valoró que el gasto dejó de comprimirse exclusivamente, producto del aumento en las jubilaciones, y que los ingresos tributarios comenzaron a recuperarse.
En lo monetario, se destacó la eliminación de las LEFIs, el avance hacia tasas de interés reales positivas y una mayor coordinación en la gestión de liquidez bancaria. El FMI consideró que por ahora las metas sobre agregados monetarios son apropiadas, aunque a futuro podría avanzarse hacia un esquema de metas de inflación.
Otra modificación importante será el paso de metas trimestrales a metas semestrales, con revisiones programadas para diciembre de 2025 y junio de 2026. La próxima visita del organismo se prevé para febrero del año próximo, lo que da aire al equipo económico para avanzar con los próximos compromisos.

Reservas, inflación y deuda: los puntos críticos
Si bien se registraron mejoras en la acumulación de reservas entre abril y julio, producto de la emisión de deuda (bonos por US$1.500 millones) y la toma de un préstamo repo (US$2.000 millones), el objetivo anual sigue siendo exigente. El FMI acordó reducir la meta intermedia en US$5.000 millones, pero la meta final de reservas se mantiene sin cambios y deberá cumplirse a fines de 2027.
En cuanto a inflación, se celebró que los movimientos del tipo de cambio no hayan tenido un traslado directo a precios y que las expectativas se mantengan estables. La evolución de la pobreza también mostró una leve mejora, atribuida al aumento de la Asignación Universal por Hijo (AUH).
El FMI también valoró el acceso temprano al mercado de crédito, la extensión de vencimientos de deuda y la reducción del peso de los instrumentos atados a la inflación. No obstante, mantuvo la calificación de deuda sostenible, aunque con baja probabilidad, dado el historial de Argentina con reestructuraciones y controles cambiarios.

Reformas y próximas medidas
En materia estructural, el Gobierno planea dos grandes reformas:
Una tributaria, que se presentaría hacia fines de este año. Incluiría reducción de impuestos distorsivos, simplificación del IVA, y una mejora del sistema de impuestos internos.
Una reforma del gasto, programada para 2026, con foco en el sistema previsional y una estrategia para cerrar brechas de infraestructura mediante participación del sector privado.
Los controles cambiarios restantes se irán desmantelando progresivamente, en la medida en que avance el cumplimiento del programa, aunque seguirán vigentes algunos justificables por razones de balanza de pagos.
