El mercado automotor atraviesa un momento de incertidumbre en materia de precios, con la mirada puesta en lo que ocurrirá en abril. Durante marzo, las automotrices decidieron no aplicar aumentos, cortando con la dinámica de subas mensuales que predominó durante 2025, en un contexto de demanda débil y mayor competencia.
Esa estrategia coincidió con una leve recuperación en los patentamientos de 0KM, que mostraron una suba interanual cercana al 7%. Si bien el crecimiento es moderado, marca un cambio respecto a los meses previos y sugiere que la estabilidad de precios pudo haber incentivado el interés de los compradores.

En este escenario, varias marcas analizan sostener el “congelamiento” de precios. Firmas como Toyota y Ford ya dieron señales en ese sentido, mientras que otras terminales evalúan seguir el mismo camino ante un mercado exigente, donde los concesionarios aplican descuentos de hasta el 30% para concretar ventas.
La presión competitiva también juega un rol clave. La irrupción de marcas chinas con precios más accesibles y buen equipamiento obliga a las automotrices tradicionales a ser más cautas, en un contexto donde el dólar estable limita la posibilidad de trasladar costos a los valores finales.
A esto se suma la eliminación del impuesto interno para ciertos vehículos, que comenzará a impactar plenamente en abril. Este factor podría modificar la demanda entre segmentos y reforzar la tendencia a mantener precios sin cambios, al menos en el corto plazo.



