La economía argentina atraviesa un fuerte deterioro en su entramado productivo desde la llegada de Javier Milei a la Presidencia. Según un informe del Observatorio de la Industria de la UTN.BA, en los últimos dos años cerraron 26.027 empresas, lo que deja al país al borde de su mínimo histórico en cantidad de firmas activas.
Actualmente, el total asciende a 488.177 empresas, apenas por encima del piso registrado en septiembre de 2021, cuando se contabilizaban 486.782. Aquel momento marcó el inicio de una recuperación sostenida que se extendió hasta enero de 2024, con la creación de más de 27.000 nuevas compañías. Sin embargo, ese proceso se revirtió abruptamente en el actual escenario económico.
El informe, elaborado en base a datos de la Superintendencia de Riesgos de Trabajo (SRT), describe un panorama de cierres masivos, paralización de plantas y caída generalizada en múltiples sectores. La tendencia impacta en ramas clave como la industria, el comercio, el sector textil, metalúrgico, alimenticio y automotriz, entre otros.

En términos absolutos, el sector más afectado es el Comercio, con la pérdida de 6.291 establecimientos. Le sigue la Industria, que registró el cierre de 3.025 fábricas. Dentro de este último rubro, los subsectores más golpeados fueron:
- Textil, confección y calzado: 753 unidades productivas menos (-12,2%)
- Productos metálicos: caída de 414 establecimientos
- Alimentos y bebidas: cierre de 314 empresas
Otros sectores también muestran retrocesos significativos. La industria maderera perdió 231 fábricas (-10,8%), mientras que el rubro de muebles y colchones redujo 111 unidades productivas.
A pesar del contexto adverso, solo algunas actividades mostraron leves mejoras. Las actividades administrativas crecieron un 5,9% y las asociaciones y servicios personales un 2,7%, mientras que el sector de minería y petróleo se mantuvo prácticamente estable, con una suba marginal del 0,1%.
El informe también advierte que los cierres visibles representan solo una parte del problema. Muchas empresas continúan operando bajo esquemas de ajuste para evitar la quiebra, incluyendo suspensiones y despidos. Casos como Georgalos (600 trabajadores suspendidos), Acindar (200) y Procter & Gamble (400 despidos) reflejan la magnitud de la crisis. En paralelo, automotrices como Stellantis y Toyota debieron reducir turnos o frenar la producción.
Impacto federal
El deterioro se replica en casi todo el país. La Rioja encabeza la lista de provincias más afectadas, con una caída del 19,7% en la cantidad de empresas. Le siguen Chaco (-12,4%), Tierra del Fuego (-11,7%), Misiones (-10,8%) y Catamarca (-10,5%).
En términos generales, todas las provincias registraron retrocesos, con la única excepción de Neuquén, que mostró un leve crecimiento del 0,3%. Entre las caídas más moderadas se encuentran Santa Fe (-5,2%), Buenos Aires (-4,6%), Río Negro (-4,5%), La Pampa (-3,9%), San Juan (-3,3%), Tucumán (-2,7%) y la Ciudad de Buenos Aires (-2,7%).
El documento concluye que la economía argentina mantiene un comportamiento oscilante desde 2015, con ciclos recurrentes de expansión y caída. En ese marco, la actual contracción vuelve a ubicar al país en niveles críticos, con un entramado productivo debilitado y perspectivas inciertas.
