Con tasas más bajas, el Gobierno logró una licitación récord y se perfila un escenario alcista para las acciones
El Gobierno consiguió un resultado inesperado en la licitación de letras, donde logró bajar la tasa de interés, alargar plazos y retirar pesos del mercado. A pesar de la reducción en los rendimientos, el tipo de cambio se mantuvo estable, en parte porque el fuerte proceso de dolarización previo a las elecciones legislativas redujo la demanda de divisas en la plaza financiera.
Los instrumentos en pesos registran rendimientos cada vez menores. Un Boncap T15D5, con vencimiento en diciembre de 2025, ofrece una tasa anual del 26%, mientras que la inflación esperada para 2026 ronda el 16%, según el Relevamiento de Expectativas de Mercado. Aunque parecen bajas frente al pasado reciente, siguen siendo tasas positivas en términos reales.
El dólar mayorista cerró el viernes a $1.415, y según las bandas cambiarias oficiales, podría ubicarse entre $1.708 y $1.810 hacia fines de 2026, un incremento máximo estimado del 18%. Analistas destacan que el tipo de cambio no luce como un negocio atractivo y valoran que el Gobierno mantenga la regla cambiaria, reforzando la previsibilidad del mercado.
En este escenario, los bonos cortos en dólares como el AL29 o el AL30 pierden atractivo, mientras que los bonos más largos —como el AL35, AL38 o AL41— ofrecen rendimientos superiores y una mejor perspectiva de crecimiento. Los inversores más conservadores, en tanto, podrían optar por Bonos Duales Boncap, que pagan una tasa fija del 2,25% anual o la tasa de plazo fijo Tamar, la que resulte mayor.
Por su parte, la baja de tasas favorece a las acciones, especialmente en el sector energético. Las empresas Vista, Pampa Energía e YPF aparecen entre las preferidas de los analistas. Vista mejora su rentabilidad por su perfil exportador, mientras que Pampa Energía se destaca por su baja deuda y su eficiencia en la generación eléctrica a partir de gas propio. Con tasas en descenso y un riesgo país en baja, el mercado argentino entra en una etapa que los analistas definen como muy alcista para las acciones, impulsada por la estabilidad cambiaria y la expectativa de una inflación en retroceso.