La rueda del lunes se abrirá con una novedad que los operadores de La City ya descuentan: una nueva devaluación del peso frente al dólar. Tras llegar a un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Gobierno decidió modificar el régimen cambiario y establecer una flotación entre bandas, con un piso de $1.000 y un techo de $1.400.
Según estimaciones del mercado, esto implicará una depreciación inmediata de la moneda oficial. Los analistas proyectan que el tipo de cambio mayorista, hoy en $1.078, podría saltar a la zona de $1.300/$1.340, en línea con el valor del dólar financiero, lo que representaría una suba de entre 20% y 25%.
El Banco Central (BCRA) anticipó que permitirá la flotación libre del dólar dentro de los nuevos márgenes, aunque podrá intervenir para acumular reservas internacionales (RIN) o para moderar volatilidad cambiaria, sin necesidad de que el tipo de cambio alcance los límites de la banda. Además, cuando compre divisas no habrá esterilización de pesos, bajo la premisa de que esa demanda responde a una mayor demanda de dinero.
Desde el oficialismo buscaron evitar la palabra “devaluación”. El ministro Luis Caputo aclaró que se trata de una “flotación”, y no de una corrección abrupta del tipo de cambio: “Una devaluación es cuando vos garantizás un mínimo. Nosotros no lo estamos haciendo. Puede ser que de acá a un año el dólar valga $970”, explicó.
Sin embargo, los economistas coinciden en que el lunes el dólar oficial convergerá hacia los valores más altos del mercado. El Contado con Liquidación, por ejemplo, cerró este viernes en $1.340.

El economista Martín Kalos estimó que el dólar tenderá a $1.400, aunque aclaró que la evolución dependerá de la entrada de divisas y del contexto global, incluida la guerra comercial entre China y Estados Unidos. También señaló que las variables locales como la inflación, que volvió a acelerarse en marzo, serán claves. En esa línea, Kalos proyectó que el salto del dólar oficial podría traducirse en una nueva aceleración inflacionaria durante abril.
Por su parte, Federico Glustein coincidió en que el dólar se moverá entre $1.250 y $1.300, y anticipó una fuerte demanda inicial en torno a u$s1.500 y u$s2.000 millones. Aclaró que, tras el primer desembolso del acuerdo con el FMI, el mercado podría estabilizarse, aunque la eliminación del blend y la menor viabilidad de acudir al mercado paralelo generan incertidumbre.
Según Glustein, la inflación de abril podría superar el 5%, dependiendo del valor en que se estabilice el dólar oficial y de su impacto en alimentos y bienes esenciales.
El economista Gustavo Ber calificó los anuncios como “positivos” y anticipó que podrían tener un efecto favorable en los mercados financieros, que ya dieron señales en los ADRs en el after market. Para Ber, el dólar abrirá entre $1.250 y $1.300, aunque podría comenzar a bajar si se acelera la liquidación de exportaciones.
No obstante, advirtió que los exportadores podrían vender solo lo justo ante los bajos precios internacionales. Finalmente, el economista Martín Redrado advirtió que el reacomodamiento de precios será inevitable, pero consideró que no hay riesgo de que la banda cambiaria resulte insuficiente en el contexto actual.
Así, con una devaluación no declarada, el lunes marcará un nuevo punto de inflexión para el mercado cambiario argentino y, como tantas veces, para el bolsillo de los trabajadores.



