Con septiembre recién iniciado y las temperaturas más frescas, muchos argentinos vuelven a mirar hacia Chile, motivados por las playas, la diferencia de precios y la posibilidad de desconectarse de la rutina. La estabilidad del dólar en el país vecino contrasta con la fuerte suba que registró la divisa en Argentina durante los primeros días del mes.
La brecha entre Argentina y Chile
En Argentina, el dólar oficial saltó $30 al inicio de septiembre (+2,2%), ubicándose en $1.372 mayorista y superando los $1.390 minorista. Por su parte, el dólar blue llegó a $1.355, mientras que el CCL y el MEP rondan los $1.380. Este escenario ocurre en medio de tensión política y volatilidad financiera, a pocos meses de las elecciones legislativas.

En Chile, en cambio, el dólar se mantiene estable. Este martes se cotiza a 971,46 pesos chilenos, con una variación mínima de apenas 0,28% respecto al día anterior (968,70). En la última semana, acumula un alza de 0,31% y en un año, 5,48%. La volatilidad semanal fue de solo 2,77%, muy por debajo de la anual (10,9%), lo que refleja un mercado más predecible.
En casas de cambio chilenas, el dólar se compra a unos 962 pesos y se vende alrededor de 975 pesos. Así, por 100 dólares, un argentino puede recibir aproximadamente 96.200 pesos chilenos, aunque el monto final depende del establecimiento elegido.
Septiembre y las Fiestas Patrias
El flujo de argentinos hacia Chile se intensificará este mes debido a las Fiestas Patrias, con feriados irrenunciables el jueves 18 y viernes 19 de septiembre. Durante esos días cierran supermercados, centros comerciales, oficinas públicas y bancos, mientras que permanecen abiertos negocios familiares, farmacias de turno, estaciones de servicio y locales gastronómicos, incluyendo las tradicionales fondas.
En regiones como Coquimbo, la Fiesta de la Pampilla se extiende del 18 al 20, ofreciendo una experiencia cultural y festiva que suma atractivo al viaje.
En definitiva, septiembre se presenta como un mes favorable para los argentinos que crucen la cordillera: un dólar estable, precios más convenientes y celebraciones tradicionales hacen que la visita sea tanto económica como culturalmente atractiva.
