EVOLUCiÓN

Economía azul: el nuevo modelo económico global que impulsa el desarrollo sostenible

Conferencias internacionales buscan fortalecer la economía azul mediante la cooperación global, la protección de los océanos y el acceso justo a sus beneficios.

Un creciente consenso internacional respalda el avance de un nuevo modelo económico sostenible centrado en el aprovechamiento responsable de los océanos, ríos y recursos acuáticos. La llamada economía azul no solo se presenta como una vía para fomentar el crecimiento económico, sino también como una herramienta esencial para mitigar el cambio climático y preservar la biodiversidad marina.

Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el valor de la economía oceánica superará los 3.000 millones de dólares en 2030, posicionándose como la quinta economía global. Para alcanzar ese potencial, los países costeros y los organismos internacionales destacan la necesidad de contar con información precisa sobre los fondos marinos y fluviales, clave para el desarrollo de sectores como la energía eólica marina, el transporte marítimo descarbonizado, la pesca, la acuicultura, y la biotecnología marina.

 

En ese marco, se celebrarán en junio dos eventos cruciales: el Foro de Economía y Finanzas Azules en Mónaco (7 y 8 de junio), y la Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Océanos en Niza (9 al 13 de junio). Ambos encuentros reforzarán la cooperación internacional para consolidar una economía azul regenerativa, sustentada en el uso equilibrado y equitativo de los recursos marinos.

Uno de los puntos centrales será la aplicación del Tratado Global de los Océanos, impulsado por la Comisión Europea, que propone declarar el 30% de la alta mar como área protegida antes de 2030. El tratado, que entrará en vigencia tras su ratificación por 60 países, apunta a frenar la degradación ambiental, la contaminación marina y la pérdida de ecosistemas.

La información batimétrica, es decir, los datos sobre la profundidad y topografía de los lechos acuáticos, será protagonista. Esta información no solo permite confeccionar cartas náuticas que mejoran la navegación segura y fortalecen el comercio marítimo, sino que además sustenta decisiones clave en defensa, telecomunicaciones, energía y conservación ambiental.

La iniciativa de batimetría colaborativa (CSB), promovida por la Organización Hidrográfica Internacional (OHI), se presentará como ejemplo de cooperación abierta. A través de esta iniciativa, cualquier buque con tecnología específica puede compartir datos recolectados de forma voluntaria. Un caso emblemático es el de OptiRiver, empresa que ya realiza pruebas en Argentina, demostrando el valor de estos aportes para la gestión integral de ríos y mares.

 

Además, organismos como la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) de los Estados Unidos han comenzado a validar datos generados por empresas privadas. La firma FarSounder, por ejemplo, se convirtió en un nodo de confianza dentro del sistema estadounidense, fortaleciendo la credibilidad de estas fuentes en un contexto de recursos estatales limitados.

El avance de la economía azul no solo responde a una lógica ecológica, sino también estratégica: los recursos genéticos marinos, la infraestructura costera, la energía renovable marina y el transporte sostenible representan activos valiosos para construir un futuro económico justo, resiliente y sostenible.