El Banco Central de la República Argentina (BCRA) avanzó este jueves con un nuevo paso en el proceso de normalización monetaria y volvió a relajar el esquema restrictivo aplicado antes de las elecciones legislativas de 2025. La medida se alineó con lo anticipado en el último Informe de Política Monetaria y fue leída por el mercado como una señal para moderar las tasas de corto plazo en pesos.
A través de la Comunicación “A” 8397, la autoridad monetaria introdujo cambios en el régimen de encajes bancarios. Por un lado, habilitó mayor flexibilidad operativa para las entidades financieras en la integración del efectivo mínimo. Por otro, ajustó el tratamiento regulatorio de ciertas líneas de financiamiento del exterior, con foco en el plazo de los fondos.

Desde febrero, los bancos podrán compensar subintegraciones de hasta el 5% del encaje en pesos trasladándolas al mes siguiente. En la práctica, si una entidad integra menos de lo exigido en un período, podrá cubrir ese faltante integrando por encima del mínimo en el mes posterior, siempre dentro de ese límite y sin extender la compensación en el tiempo.
El esquema mantiene un sesgo prudencial, ya que las entidades que no regularicen la subintegración deberán afrontar cargos adicionales. Sin embargo, la medida les otorga mayor previsibilidad en la administración de liquidez, en un contexto de tasas sensibles y menor margen operativo.
En sentido contrario, el BCRA impuso un encaje del 20% a las líneas financieras del exterior tomadas entre bancos vinculados cuando el plazo sea inferior a 180 días. Las financiaciones de mayor duración y las líneas con entidades no vinculadas quedaron exentas, al igual que el financiamiento del comercio exterior, que fue expresamente excluido del nuevo esquema.



