El Banco Central de la República Argentina (BCRA) concretó este jueves su primera compra de reservas desde la implementación del nuevo esquema de bandas cambiarias, enmarcado en la denominada fase 4 del programa monetario. La operación alcanzó un total de US$21 millones, lo que permitió que las reservas internacionales finalizaran la jornada en torno a los US$43.300 millones.
La intervención marcó el debut operativo del nuevo régimen, que limita la presencia de la autoridad monetaria en el mercado de cambios. A partir de ahora, el BCRA, conducido por Santiago Bausili, solo puede adquirir divisas por hasta el 5% del volumen diario operado, una restricción diseñada para reducir distorsiones y preservar la estabilidad cambiaria.
Este mecanismo representa un cambio sustancial respecto del esquema anterior, cuando las bandas de flotación se ajustaban a un ritmo del 1% mensual y la entidad podía comprar dólares únicamente si el tipo de cambio alcanzaba el límite inferior. Con el nuevo modelo, la acumulación de reservas se desacopla de esos umbrales y se integra a una estrategia monetaria más amplia.

La fase 4 del programa monetario, anunciada a mediados de diciembre, tiene como uno de sus ejes centrales la acumulación de reservas a través de un “programa consistente”. Según explicó el organismo, el monto diario de ejecución estará alineado con ese tope del 5% del volumen del mercado, con la posibilidad de realizar compras en bloque siempre que no afecten el normal funcionamiento del sistema cambiario.
En términos macroeconómicos, el Banco Central proyecta un incremento de la base monetaria desde el 4,2% actual hasta el 4,8% del Producto Bruto Interno (PBI) hacia diciembre del próximo año. Ese sendero habilitaría una capacidad de compra cercana a los US$10.000 millones, condicionada a la evolución de los flujos de la balanza de pagos.
El potencial de acumulación podría ser mayor. De acuerdo con las estimaciones oficiales, si la demanda de dinero aumentara hasta el 1% del PBI, el volumen de compras de reservas podría escalar hasta los US$17.000 millones, reforzando el frente externo en un contexto de normalización del mercado cambiario.


