Las cotizaciones internacionales de los hidrocarburos registraron un nuevo impulso al alza durante la jornada financiera de este martes. El barril de petróleo crudo en su variedad Brent —de referencia para los mercados internacionales y la industria energética local— experimentó un avance del 1.9% a mitad de los negocios, posicionando su valor comercial en torno a los 91 dólares. Esta escalada del precio internacional responde a un recrudecimiento de la tensión geopolítica en la región de Medio Oriente.
El renovado encarecimiento del crudo representa un obstáculo para las previsiones macroeconómicas del Poder Ejecutivo. La dinámica alcista de la materia prima presiona sobre los costos operacionales de las refinerías locales, consolidando las expectativas del sector energético sobre un posible aumento en el precio de los combustibles líquidos en las estaciones de servicio.

Impacto en la logística y el programa de desinflación
De concretarse una actualización en los precios de los surtidores a nivel nacional, la medida afectaría la trayectoria de desaceleración de la pauta de precios que busca sostener la administración central. El eventual encarecimiento de la nafta y el gasoil trasladaría costos adicionales a la cadena de transporte y logística comercial, impactando de forma indirecta sobre los valores finales de la canasta básica de consumo.



