El sector agropecuario expresó su descontento tras la decisión del Gobierno de dejar fuera de la prórroga de la baja de retenciones a la soja y el maíz, dos de los principales cultivos del país. La medida provocó malestar en entidades rurales como Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), que señalaron un agravamiento de la situación productiva en un contexto de precios internacionales en baja, costos internos elevados y alta presión fiscal.
Aunque el Ejecutivo resolvió mantener la rebaja en los derechos de exportación para el trigo y la cebada, la exclusión del resto de los granos estratégicos fue considerada un revés para la sostenibilidad económica del sector. Productores advirtieron que la rentabilidad es prácticamente nula en muchas regiones, y en algunos casos, directamente negativa, especialmente para quienes operan lejos de los puertos de exportación.

En medio de estas tensiones, se mantiene un canal de diálogo institucional entre el campo y el Gobierno. No obstante, los referentes rurales reclaman medidas claras y sostenidas que brinden certezas en un contexto de inversión riesgosa y limitada capacidad de respuesta.
La continuidad de beneficios para algunos cultivos ya generó reacciones positivas en el mercado agrícola, con una mayor predisposición a la siembra de trigo y cebada. Sin embargo, desde el sector agropecuario advierten que la marcha atrás con la baja de retenciones para el resto de los cultivos envía una señal negativa que podría impactar en la próxima campaña y en la recuperación general de la actividad.
