El conflicto en Medio Oriente pone en alerta al campo argentino por el impacto en los granos y los fertilizantes
La evolución del conflicto en Medio Oriente, especialmente entre Irán y Estados Unidos, volvió a encender las alarmas en el sector agropecuario argentino. Aunque el impacto directo sobre los mercados agrícolas todavía es limitado, la suba del precio del petróleo ya genera preocupación por el posible encarecimiento de los fertilizantes y otros insumos clave para la próxima campaña.
En paralelo, el campo argentino avanza con la cosecha de los cultivos de verano y la siembra de trigo y cebada 2026/27, mientras analiza un escenario internacional cada vez más complejo.
El petróleo volvió a subir y podría afectar los costos de producción
Tras una baja registrada en las últimas semanas, el precio internacional del petróleo volvió a incrementarse alrededor de US$7 por barril luego del recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente.
Este movimiento podría frenar la tendencia descendente que venían mostrando los fertilizantes, especialmente la urea, uno de los insumos más utilizados en la producción agrícola.
En el mercado local, algunas operaciones habían llevado el valor de la urea hasta unos US$850 por tonelada, lejos de los más de US$1.000 que alcanzó durante los momentos de mayor tensión bélica meses atrás.
Ahora, el comportamiento de los precios dependerá de la evolución del escenario geopolítico y de las negociaciones internacionales.
Chicago reaccionó con subas en los granos
Mientras tanto, los principales commodities agrícolas registraron una recuperación en la Bolsa de Chicago.
Entre los factores que impulsaron las cotizaciones se destacan:
- La ola de calor en Estados Unidos, en pleno período crítico para los cultivos.
- La reducción de las existencias mundiales de trigo.
- Una menor superficie sembrada con ese cereal.
- Nuevas compras de soja por parte de China.
Estos elementos compensaron parcialmente las bajas observadas durante las semanas anteriores.
La campaña avanza con buenas condiciones para el maíz
En el plano local, las bajas temperaturas también dejaron efectos positivos para el sector agropecuario.
El frío redujo significativamente la presencia de la chicharrita del maíz, una de las principales plagas que afectó la producción durante la campaña pasada, lo que mejora las perspectivas para el nuevo ciclo agrícola.
Al mismo tiempo, continúan las tareas de cosecha y avanza la implantación de los cultivos de invierno.
El clima también será un factor determinante
Además del contexto internacional, el sector sigue con atención las previsiones climáticas para los próximos meses.
Existe la posibilidad de un evento El Niño de intensidad importante, que podría modificar el régimen de lluvias durante la primavera y el verano.
Según el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), entre julio y septiembre se esperan precipitaciones superiores a lo normal en gran parte del este del país, mientras que el NOA y el norte de Cuyo tendrían condiciones más secas y temperaturas por encima de los valores habituales.
La Unión Europea evitó un fuerte impacto sobre el biodiésel argentino
Otra noticia relevante para el sector fue la decisión del Parlamento Europeo de frenar una medida que hubiera afectado las exportaciones argentinas de biodiésel.
La iniciativa buscaba clasificar a la soja como cultivo de alto riesgo de cambio indirecto en el uso del suelo (ILUC), lo que habría dejado al biodiésel argentino fuera del esquema de energías renovables de la Unión Europea.
De haberse aprobado, la medida podría haber significado una pérdida cercana a US$400 millones en exportaciones para el país.
Acuerdo salarial y mejoras logísticas
En paralelo, el sector agroexportador logró desactivar un conflicto gremial tras alcanzar un acuerdo salarial con los trabajadores aceiteros, garantizando mayor previsibilidad para la campaña de exportaciones 2025/26.
Por otra parte, continúa el debate sobre la modernización de la Hidrovía Paraná-Paraguay, la construcción de nuevos puertos y la necesidad de actualizar la legislación sobre cabotaje para mejorar la competitividad logística del comercio exterior argentino.
Con un escenario atravesado por la incertidumbre internacional, el comportamiento del clima y los costos de producción, el campo argentino enfrenta una campaña en la que los factores externos volverán a tener un peso determinante sobre la rentabilidad del sector.