El Gobierno nacional podría verse obligado a aplicar un ajuste todavía más fuerte sobre el gasto público durante 2026 para cumplir con las metas fiscales comprometidas ante el Fondo Monetario Internacional (FMI). Así lo reveló un informe elaborado por el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), que encendió señales de alerta por la evolución negativa de la recaudación tributaria en el inicio del año.
De acuerdo con el estudio, si los ingresos públicos continúan mostrando el mismo comportamiento registrado durante los primeros meses de 2026, la administración de Javier Milei deberá profundizar el recorte del gasto para alcanzar el objetivo de un superávit primario del 1,4% del PBI.

El ajuste que debería aplicar el Gobierno para cumplir con el FMI
El trabajo del IARAF sostiene que el Ejecutivo tendría que avanzar con una reducción superior al 6% del gasto primario no indexado respecto de lo previsto originalmente en el Presupuesto.
La advertencia surge a partir de un escenario fiscal más complejo de lo esperado. Mientras las proyecciones oficiales contemplaban una mejora real en la recaudación y una expansión moderada del gasto, los datos acumulados hasta abril reflejan una caída de los ingresos tributarios en términos reales.
Además, varios de los principales impuestos mostraron desempeños por debajo de las expectativas, lo que pone en duda la posibilidad de sostener las metas fiscales sin nuevos recortes.
La recaudación, el principal problema para las cuentas públicas
Según el análisis privado, para que el esquema presupuestario original pudiera cumplirse, sería necesaria una recuperación muy acelerada de la recaudación en los próximos meses, algo que el instituto considera poco probable en el contexto actual.
Incluso, el informe remarca que algunos tributos deberían registrar incrementos muy superiores a los observados hasta ahora para compensar la caída acumulada.
Bajo este escenario, el IARAF proyecta que los ingresos tributarios nacionales cerrarían 2026 con una caída real cercana al 2,3%, lo que reduciría significativamente el margen del Gobierno para sostener el equilibrio fiscal sin profundizar el ajuste.
Qué partidas del gasto podrían verse más afectadas
El estudio también analiza cómo se distribuiría el eventual recorte del gasto. Según el informe, partidas vinculadas a jubilaciones, asignaciones familiares y programas sociales mantendrían niveles relativamente estables en términos reales.
En cambio, otros componentes del gasto público serían los que absorberían gran parte del ajuste necesario para cumplir con las metas acordadas con el FMI.
De esta manera, el desafío fiscal de 2026 aparece condicionado por la evolución de la actividad económica, la recaudación y la capacidad del Gobierno para sostener el programa de equilibrio fiscal sin afectar áreas sensibles del presupuesto.
