El Ministerio de Economía informó que, en la última licitación de deuda en pesos de octubre, se adjudicaron $6,867 billones, frente a ofertas por $7,843 billones, lo que representó un rollover del 57,18%. Con vencimientos por $11,368 billones, el Tesoro decidió convalidar tasas más bajas y declarar desiertas las colocaciones en instrumentos dollar linked, liberando cerca de $4,5 billones al mercado.
La operación se dio en un contexto de escasa liquidez en el sistema financiero, con tasas de caución que promediaron el 80% TNA, y marcó la primera renovación de deuda en pesos tras las elecciones legislativas nacionales.

De acuerdo con el detalle de la Secretaría de Finanzas, el 85% de lo adjudicado se concentró en LECAPs con vencimientos en los próximos seis meses, mientras que el resto correspondió a bonos con plazos hasta abril de 2027. El objetivo, según fuentes oficiales, fue aflojar el ajuste monetario y contribuir a la baja de las tasas de interés.
El Tesoro había ofrecido cinco bonos a tasa fija y dos títulos atados al dólar, aunque estos últimos fueron declarados desiertos por la escasa demanda de cobertura ante una posible devaluación.
Según estimaciones de la consultora Equilibra, el Gobierno enfrenta en las próximas semanas vencimientos relevantes en manos de bancos y privados, por $10,5 billones el 5 de noviembre, $14,1 billones el 26 de noviembre y $12,6 billones el 11 de diciembre, lo que mantendrá la atención del mercado financiero.
En paralelo, el Fondo Monetario Internacional insistió en la necesidad de que el Gobierno acumule reservas como condición para facilitar el regreso a los mercados de deuda y sostener la estabilidad cambiaria.
