El impacto de los precios de alimentos en la pobreza: datos clave para 2025
Un análisis reciente revela que los precios de los alimentos jugaron un papel crucial en la disminución de la pobreza durante el cierre de 2024. Según el INDEC, una familia de cuatro integrantes necesitó $1.024.435 para no ser pobre en diciembre, un aumento del 106,6% interanual, cifra que se ubicó por debajo de la inflación general del 117,8%.
La canasta básica y la línea de pobreza
La canasta básica total (CBT), que determina la línea de pobreza, registró en diciembre una suba del 2,3%, en sintonía con la inflación general. Este aumento es superior al de noviembre pero consistente con el comportamiento habitual de fin de año. En términos de indigencia, una familia necesitó ingresos por $449.314, con un incremento del 86,7% interanual.
La desaceleración en los precios de los alimentos permitió que la tasa de pobreza bajara del 52,9% registrado en el primer semestre de 2024 a un estimado del 36,8% en el segundo semestre, según proyecciones de Martín González Rozada, de la Universidad Di Tella.
El rol de los alimentos y su evolución
En 2024, los precios de alimentos y bebidas crecieron un 94,7%, por debajo de otros rubros como vivienda, agua, electricidad y combustibles, que aumentaron un 248,2%. En diciembre, los alimentos tuvieron una suba del 2,2%, destacándose el aumento promedio del 9% en carnes, mientras que las frutas y verduras bajaron un 5,6%.
Por su peso en la CBT, la carne vacuna registró un incremento anual del 103%, aunque el consumo per cápita cayó un 11,1% en 2024, alcanzando su nivel más bajo desde 2005, según datos de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes (CICCRA).
Un panorama mixto para 2025
Medida en dólares, la canasta básica tuvo un aumento del 30% anual, lo que refleja cierta estabilidad respecto a meses previos a la última devaluación. Sin embargo, la aceleración de algunos precios hacia finales del año plantea desafíos para mantener el descenso en la tasa de pobreza.
La combinación de un menor aumento en los alimentos y las proyecciones económicas para este año marcarán el rumbo de las políticas públicas para contener la pobreza en 2025.