POLÍTICA CAMBIARIA

El nuevo esquema del dólar y la estrategia oficial para acumular reservas en 2026

El Banco Central mantendrá las bandas cambiarias, ajustadas por inflación, y reforzará la compra de divisas para recomponer reservas sin generar sobresaltos en el tipo de cambio.

El Banco Central definió las nuevas reglas cambiarias y monetarias que comenzarán a regir a partir del 1 de enero de 2026, marcando una nueva etapa del programa económico. El esquema mantiene el sistema de bandas cambiarias, aunque introduce cambios en su dinámica, y refuerza la acumulación de reservas como eje central de la política monetaria.

El nuevo marco establece que los límites superior e inferior de la banda de flotación dejarán de ajustarse de manera decreciente y pasarán a actualizarse mensualmente según la inflación del Indec. De este modo, el ajuste de enero se realizará tomando como referencia el índice de noviembre y así sucesivamente durante el año.

Uno de los objetivos centrales del programa es recomponer las reservas internacionales sin generar tensiones en el mercado cambiario. Para eso, el Banco Central se comprometió a comprar divisas en el mercado siempre que la demanda de dinero y la liquidez lo permitan.

pesos banco central

La autoridad monetaria proyecta un proceso de re-monetización de la economía, con un aumento de la relación Base Monetaria/PBI del 4,2% al 4,8% hacia fines de 2026. Ese crecimiento estaría respaldado por compras netas de divisas cercanas a los US$10.000 millones, con la posibilidad de un monto mayor si la demanda de dinero supera las previsiones.

Para evitar impactos bruscos sobre el tipo de cambio, el esquema prevé compras diarias acotadas en relación con el volumen operado. Además, el Banco Central se reserva la posibilidad de realizar adquisiciones directas en bloque cuando las condiciones del mercado lo justifiquen.

En paralelo, el programa contempla una administración cuidadosa de la liquidez. Durante los últimos meses, el Banco Central absorbió pesos excedentes mediante operaciones financieras para neutralizar presiones inflacionarias y cambiarias. Esta política continuará y se complementará con herramientas tradicionales de mercado abierto y regulaciones sobre encajes bancarios.

Otro punto relevante es el rol de la tasa de interés. La estrategia oficial apunta a que el rendimiento en pesos sea positivo en términos reales, es decir, por encima de la inflación esperada, y alineado con las expectativas de devaluación, para fortalecer la demanda de moneda local.

En cuanto al Tesoro, el nuevo escenario le permitiría utilizar excedentes en pesos para comprar divisas directamente al Banco Central y, de manera complementaria, buscar financiamiento en moneda extranjera. Esta posibilidad depende de la continuidad en la baja del riesgo país y del acceso al crédito internacional.

El programa parte del supuesto de que la expansión monetaria estará respaldada por una mayor demanda de dinero, impulsada por el crecimiento económico y una inflación en desaceleración. Bajo este esquema, el ajuste del tipo de cambio sería gradual y previsible, evitando saltos bruscos y permitiendo una acumulación sostenida de reservas, uno de los principales objetivos del Gobierno para 2026.