El precio del petróleo Brent alcanzó los 114 dólares por barril, en su nivel más alto desde el inicio del conflicto en Oriente Medio, tras los bombardeos de Israel y Estados Unidos a infraestructuras energéticas clave en Irán y el cierre total del Estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del crudo mundial.
Máxima tensión en los mercados
Los ataques a yacimientos de gas y centrales eléctricas en Teherán eliminaron cualquier expectativa de corrección en los precios, superando la barrera de los 110 dólares. Los analistas advierten que este aumento sostenido podría acercar a la economía global a un umbral de posible recesión, afectando a refinerías de Europa y Asia, que deben buscar alternativas costosas para garantizar el suministro.

Cambio de postura de la OTAN
Hasta hace 48 horas, los aliados europeos de la OTAN se habían resistido a enviar buques de guerra para proteger los petroleros, alegando que “esta no es la guerra de Europa”. Sin embargo, ante el riesgo de un desabastecimiento energético total y las advertencias de Donald Trump sobre un “futuro muy malo” para la alianza, el secretario general Mark Rutte confirmó que los miembros iniciaron conversaciones con Estados Unidos para coordinar una operación marítima de seguridad conjunta y reabrir el estrecho de Ormuz.
Impacto regional e internacional
El régimen iraní respondió con ataques a instalaciones en Qatar, Kuwait y Arabia Saudí, provocando caídas en las bolsas europeas y Wall Street. La destrucción de refinerías y puertos evidencia que el conflicto trasciende lo militar, generando un efecto económico global que afecta incluso a países que buscaban mantenerse neutrales.
Fuentes diplomáticas en Bruselas señalaron que la OTAN comprende que el bloqueo de Ormuz no solo representa un riesgo militar, sino un colapso económico inminente para sus propios miembros, lo que acelera la búsqueda de soluciones conjuntas.
