El precio del petróleo registró una fuerte suba este jueves y se acerca a los US$100 por barril, en un contexto marcado por la tensión en Medio Oriente y la incertidumbre sobre la estabilidad de la tregua entre Estados Unidos e Irán.
El barril Brent cotizó en torno a los US$98,63, mientras que el WTI mostró un salto aún mayor, con una suba cercana al 6%, ubicándose también al borde de los US$100.
El movimiento del crudo impactó de lleno en los mercados financieros. Las bolsas europeas registraron caídas, al igual que los principales índices de Wall Street, que anticiparon una jornada negativa. La tendencia también se replicó en Asia, donde los mercados cerraron en rojo.

El detonante principal fue la situación en el estrecho de Ormuz, una vía clave por donde circula cerca del 20% del comercio petrolero mundial. Las autoridades iraníes anunciaron cambios en las rutas de navegación, lo que elevó la preocupación sobre posibles restricciones en el suministro.
Según informaron medios oficiales, los buques deberán seguir trayectos específicos y coordinados, lo que refleja un mayor control sobre la zona y suma incertidumbre al mercado energético global.
En este escenario, el petróleo volvió a posicionarse como un activo sensible a los conflictos geopolíticos, con subas que podrían trasladarse a otros sectores y presionar sobre los costos internacionales, incluidos los del transporte y la energía.



