Según el último informe del Consejo Empresario Mendocino CEM), las exportaciones mendocinas registraron en 2024 un total de US$ 1.601 millones, cifra que implica una caída real del 11% en los últimos diez años y que se ubica un 7% por debajo del promedio histórico entre 2014 y 2023. Aun con este retroceso, el dato fue superior al de 2023, mostrando una mejora interanual.
En el plano nacional, Mendoza mantuvo en 2024 una participación del 2% en las ventas externas de Argentina, un nivel menor al promedio de la década (2,2%) y por debajo de su peso en la economía nacional.
Desempeño comparado
Medido por habitante, las exportaciones de la provincia alcanzaron los US$ 774 en 2024, mientras que el promedio nacional fue de US$ 1.693. Con ese desempeño, Mendoza se ubicó en el octavo lugar en términos absolutos y en el puesto 16 a nivel per cápita, un ranking liderado por Santa Cruz, Neuquén y Chubut, provincias que se beneficiaron por la expansión hidrocarburífera.

Composición y destinos
La oferta exportadora mendocina sigue dominada por las manufacturas, que concentran el 81% de las ventas externas. El vino fraccionado continúa siendo el principal producto, seguido por el ajo y los materiales plásticos. En el último lustro se incorporaron las papas preparadas, que ya representan casi un 6% del total.
En cuanto a destinos, Brasil, Estados Unidos y Chile concentraron el 55% de las ventas provinciales.
Factores del retroceso
El retroceso en las exportaciones se explica por un contexto económico adverso: caída en los precios internacionales de los productos locales, restricciones cambiarias, presión impositiva elevada, inflación y un entorno de negocios poco previsible. Estos elementos afectaron la competitividad de las empresas, reduciendo tanto la productividad como la rentabilidad.
Oportunidades hacia adelante
Mendoza enfrenta el desafío de diversificar su matriz exportadora y no depender exclusivamente del vino y la agroindustria. Entre las oportunidades figuran el desarrollo de una minería sostenible, los servicios basados en el conocimiento, la logística, la salud y el turismo receptivo, sectores que podrían convertirse en nuevos motores de crecimiento y generación de divisas.
