Las reservas brutas del Banco Central registraron un fuerte incremento de US$ 717 millones y alcanzaron los US$ 41.901 millones, el nivel más alto desde mediados de octubre. El salto se explica principalmente por la liquidación de Obligaciones Negociables (ON) realizadas por empresas del sector privado.
Según fuentes de la autoridad monetaria, cerca de US$ 50 millones del aumento respondieron a efectos de valuación —entre oro, yuanes y Derechos Especiales de Giro—, mientras que la mayor parte ingresó por la liquidación de ON.
Empresas y provincias impulsaron el flujo de divisas
En las últimas semanas, varias compañías —principalmente del sector Oil & Gas— salieron al mercado a colocar emisiones corporativas. Entre ellas se encuentran YPF, TGS, Pampa, Edenor, Pluspetrol y Tecpetrol. Desde fines de octubre, las colocaciones superaron los US$ 2.000 millones, por encima del acumulado de los meses anteriores.

También algunos gobiernos provinciales aprovecharon el contexto para emitir deuda. La Ciudad de Buenos Aires, por ejemplo, colocó US$ 600 millones a una tasa del 8,125% y con una vida promedio de siete años. Santa Fe evalúa seguir el mismo camino.
Estas emisiones, atadas al dólar oficial, generaron un flujo adicional de divisas que contribuyó a sostener la oferta en el mercado cambiario.
Un crecimiento con limitaciones
Si bien el aumento de reservas es una señal positiva, especialistas advierten que se trata de un crecimiento poco sostenible. Desde el Centro de Estudios Políticos y Económicos (Cepec), el economista Leo Anzalone señaló que la suba basada en toma de deuda es frágil, ya que depende de factores externos y de la volatilidad internacional. A su criterio, el escenario sería más virtuoso si el Banco Central lograra sumar reservas mediante compras directas en el mercado, en un proceso que además ayudara a reactivar la economía.
Los vencimientos de enero, bajo la lupa
El incremento de reservas llega en un momento clave: el mercado sigue de cerca cómo hará el Gobierno para afrontar los compromisos de deuda de 2026, y especialmente el primer gran vencimiento del año próximo.
El 9 de enero deberán pagarse cerca de US$ 4.300 millones en intereses, fondos que no pueden ser reperfilados ni rollearse, como sí ocurre con los vencimientos de capital. En un contexto en el que ni el Tesoro ni el BCRA cuentan con recursos suficientes, una de las alternativas que analiza el equipo económico es activar nuevos tramos del swap con Estados Unidos o China.
A lo largo de 2026, Argentina deberá enfrentar pagos por casi US$ 22.000 millones —el 3,1% del PBI—, de los cuales más de US$ 9.000 millones corresponden a intereses de bonos globales y bonares entre enero y julio.
