La empresa textil Fantome Group solicitó la apertura de concurso preventivo con el objetivo de reorganizar sus deudas y sostener sus operaciones, en un contexto crítico para el sector.
En su presentación judicial, la firma —dedicada al diseño y distribución de indumentaria para marcas como Reebok, Kappa y Kevingston— señaló que esta medida es “la única vía para preservar la actividad”.
Un escenario financiero complicado
El concurso fue abierto a comienzos de marzo, luego de que la empresa acumulara 33 cheques rechazados por casi $45 millones, según registros del Banco Central de la República Argentina.
Además, la compañía sufrió embargos por más de $130 millones, lo que terminó de agravar su situación y derivó en la cesación de pagos.

Caída de contratos y producción
Fundada en 2018 y con base en Villa Devoto, Fantome Group llegó a tener hasta 120 empleados, pero su estructura comenzó a deteriorarse en 2020 cuando Kevingston dejó de producir en el país y pasó a importar.
Posteriormente, la empresa logró sostenerse mediante un acuerdo con Distrinando S.A., licenciataria de Kappa y Reebok en Argentina. Sin embargo, ese contrato finalizó en 2025, profundizando la crisis.
“Competencia desigual” e importaciones
En su presentación, la firma apuntó contra el avance de productos importados, al que definió como una “competencia diabólica”, y advirtió sobre ventas por debajo del costo (dumping).
También mencionó otros factores que afectan al sector:
- Aumento de insumos, energía y salarios
- Alta presión impositiva
- Falta de controles frente a importaciones
Intentos de reconversión
Para sostenerse, la empresa impulsó un proceso de reconversión que incluyó:
- Lanzamiento de una marca propia
- Apertura de un local en Belgrano
- Creación de un área de bordado y estampado
Actualmente, esta última unidad es su principal fuente de ingresos. Sin embargo, no logró compensar la caída del negocio mayorista.
Hoy, la compañía cuenta con unos 20 empleados activos, muy por debajo de su capacidad original.
