A partir de enero de 2026, el INDEC (Instituto Nacional de Estadística y Censos ) comenzará a aplicar una nueva metodología para medir la inflación en Argentina. El cambio, anunciado en septiembre de 2025, se implementa ahora para facilitar la comparación intermensual sin interrumpir las series históricas.
Qué cambia en la medición
El IPC (Índice de precios al consumidor) se basará en la Encuesta de Ingresos y Gastos de los Hogares 2017-2018, reemplazando la referencia anterior de principios de la década de 2000.
Se adoptan estándares internacionales de clasificación (COICOP 2018) con 13 divisiones de consumo en lugar de 12.

La canasta de bienes y servicios se amplía y responderá: servicios y bienes diversos ganan peso, alimentos y bebidas pierden participación, y transporte y comunicación aumentan su incidencia.
La recolección de precios crece de 320.000 a 500.000 registros mensuales y se vuelve mayoritariamente digital, con cerca de 24.000 informantes.
El objetivo del rediseño es reflejar mejor los hábitos de consumo actuales y alinear los datos con estándares internacionales, aunque también genera dudas sobre la comparabilidad con las series históricas.
Impacto en otros indicadores
La actualización afectará también la línea de pobreza y canastas básicas, así como indicadores de desigualdad. La Encuesta Permanente de Hogares (EPH) podría ampliarse para mejorar la lectura del mercado laboral, y algunos indicadores sociales y salariales serán revisados, aunque sin fechas definidas.
Por qué importa
Estos cambios no son solo técnicos: influirán en negociaciones salariales, ajustes de tarifas y políticas públicas, ya que muchos contratos y acuerdos se indexan según la inflación medida por el Indec. La primera medición con la nueva metodología se conocerá en febrero, cuando se publique el IPC de enero de 2026.
