La temporada 2025/26 de cerezas tempranas en Mendoza cerró con números atractivos, pero dejó una advertencia clara para los productores: no basta con llegar primero al mercado, la calidad es el factor determinante para sostener precios y rentabilidad.

Según un informe encargado por la Cámara de Cerezas de Mendoza, la producción nacional ronda las 14.000 toneladas anuales, de las cuales el 50% se consume en el mercado interno. Allí, la variedad temprana mendocina se posicionó como un negocio atractivo. La campaña arrancó con valores inéditos: las primeras partidas ingresaron al Mercado Central de Buenos Aires el 29 de octubre y se vendieron a $80.000 la caja de 2,5 kilos (equivalente a unos $32.000 o 22 dólares por kilo), un precio "excelente", según destacó Facundo Quirós, gerente de la Cámara.

Sin embargo, los expertos advierten que muchos productores creen erróneamente que la precocidad por sí sola garantiza precios altos. "La falta de calidad deprime el mercado", explicó Quirós. El consumidor reacciona inmediatamente: frente a cerezas deshidratadas, pequeñas o insípidas, la demanda se retrae y opta por otras frutas de estación.
Para consolidar el negocio, que puede ser una alternativa rentable de diversificación, es indispensable un circuito virtuoso que combine asesoramiento técnico, manejo tecnológico, elección varietal y calidad comercial. Con este fin, el sector se reunirá el próximo 31 de marzo en el V Seminario Internacional de Cerezas Frescas Tempranas, el evento clave para fortalecer la producción y comercialización.



