La deuda externa de las empresas argentinas llegó a un récord de 116.847 millones de dólares al cierre del tercer trimestre de 2025, según el informe del Banco Central (BCRA). Se trata del nivel más alto desde, al menos, 2017, y marca la cuarta suba consecutiva durante el gobierno de Javier Milei, en un contexto de volatilidad financiera y caída de la actividad industrial.
El aumento trimestral de 7.300 millones de dólares se explica principalmente por la deuda por exportaciones de bienes, generada cuando los compradores extranjeros adelantan pagos a las empresas antes de la entrega efectiva de los productos. Este fenómeno se aceleró por el Decreto 682/25 de retenciones cero, que fijó la alícuota de derechos de exportación en 0% para granos y carnes, incentivando anticipos y prefinanciaciones durante los últimos días de septiembre.

En términos sectoriales, la elaboración de productos alimenticios lideró el crecimiento de deuda por exportaciones con un aumento de 4.843 millones de dólares, seguida por comercio al por mayor (excepto automóviles), con 625 millones de dólares adicionales, incluyendo exportaciones manufactureras.
Por otra parte, la deuda por préstamos financieros alcanzó los 29.581 millones de dólares, con un incremento de 2.401 millones respecto al trimestre anterior. Este aumento se dio en un contexto de tasas de interés elevadas para créditos productivos, reflejando la presión sobre las empresas para financiarse ante la caída de la actividad y la incertidumbre económica.
Si bien el PBI del trimestre creció, la industria cayó mes a mes, siendo el principal motor negativo del EMAE del Indec. La combinación de endeudamiento récord y caída industrial genera riesgos sobre la sostenibilidad de los vencimientos: desde la asunción de Milei hasta agosto de 2025, cerraron 19.164 empresas, un promedio de 30 cierres diarios según CEPA.
El informe del BCRA evidencia cómo las decisiones políticas, los vaivenes económicos y la caída del sector industrial se combinan para impulsar un endeudamiento récord, que podría afectar la estabilidad financiera de las empresas si las condiciones no mejoran.
