La liquidación del agro cayó 11% en el primer cuatrimestre y presiona la entrada de dólares
La liquidación de dólares del sector agroexportador registró una caída del 11% interanual en el primer cuatrimestre de 2026, según datos de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina y el Centro de Exportadores de Cereales, entidades que concentran cerca del 48% de las exportaciones del país.
En abril, las empresas del sector ingresaron u$s2.495 millones, lo que representa una suba del 23% respecto de marzo, pero una baja del 1% en comparación con el mismo mes de 2025. El período coincide con el inicio pleno de la cosecha gruesa, una etapa clave para el flujo de divisas.
Menos dólares en el acumulado del año
Entre enero y abril, la liquidación totalizó u$s7.667 millones, lo que implica una caída del 11% interanual. Según el sector, el desempeño refleja un ritmo más moderado de comercialización, pese al ingreso progresivo de soja, maíz y girasol.
Desde las cámaras agroexportadoras señalaron que abril mostró mayor actividad logística, con el ingreso de camiones de granos destinados a procesamiento y exportación, aunque sin revertir la tendencia negativa del acumulado anual.
El rol del Banco Central
En paralelo, el Banco Central de la República Argentina volvió a ser comprador neto de divisas. Durante abril, acumuló adquisiciones por aproximadamente u$s2.770 millones, el mayor saldo mensual del año.
Si bien este resultado fue positivo para las reservas, analistas advierten que la dinámica depende en gran medida del flujo de dólares del agro, que suele ser la principal fuente de ingreso de divisas en esta etapa del año.
Expectativas para los próximos meses
El mercado anticipa que la liquidación podría mejorar en los próximos meses, a medida que avance la cosecha gruesa. Sin embargo, la evolución estará condicionada por factores como el tipo de cambio, la demanda externa y las condiciones financieras locales.
La combinación entre menor ingreso de dólares del agro y mayor demanda de divisas mantiene la atención puesta en la capacidad del Banco Central para sostener la acumulación de reservas en el corto plazo.