Con el sueldo a mitad de mes, muchas familias argentinas ya sienten que el dinero no alcanza. Entre marzo y abril, los aumentos en colegios, clubes, servicios de salud y alquileres superaron los incrementos salariales, dejando a los hogares ajustando gastos y postergando compras..
Los salarios, tanto públicos como privados, acumulan cinco meses consecutivos por debajo de la inflación. La presión sobre el salario real se intensifica por el aumento de combustibles, tarifas y servicios, que impactan directamente en la economía doméstica. Entre noviembre de 2025 y marzo de 2026, el salario nominal avanzó 10,6%, frente a una inflación estimada de 13,7%, con lo que el poder adquisitivo sigue deteriorado.

El relevamiento de Gestión Capital Humano muestra que los aumentos salariales proyectados para 2026 rondan un promedio del 22%, con variaciones entre 10% y 30%, mientras que la inflación de los primeros meses del año superó estas subas. Las revisiones salariales se concentran cada tres o seis meses, y los ajustes por fuera de convenio o bonos son cada vez más frecuentes, reflejando la pérdida de impacto de las paritarias tradicionales.
El efecto sobre los hogares es tangible. Según Focus Market, el porcentaje del ingreso destinado a cubrir servicios básicos pasó de 56,4% en marzo de 2025 a 87,3% en marzo de 2026. Más de la mitad de los trabajadores no llega al 20 de cada mes sin recurrir al crédito, que hoy funciona como un mecanismo de subsistencia más que de inversión. En los últimos seis meses, más del 50% de los hogares tomó crédito, y casi 9 de cada 10 enfrentan dificultades para pagarlo.
La diferencia entre la economía real de los hogares y los datos oficiales es cada vez más evidente. Según Zentrix, el 65,8% de la población considera que la inflación percibida no coincide con los índices publicados por el Indec.
