La recaudación tributaria nacional alcanzó en octubre los $16,1 billones, lo que representa un incremento nominal del 26,5% respecto del mismo mes del año pasado. Sin embargo, al descontar la inflación del período, los ingresos mostraron una caída real del 3,5%, reflejando un menor dinamismo de la actividad económica y el impacto de la eliminación de tributos transitorios.
Según la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), el resultado estuvo influido por una alta base de comparación: en octubre de 2024 se habían registrado ingresos extraordinarios por el blanqueo de capitales, la moratoria fiscal, el Impuesto PAÍS y el régimen de regularización de activos.
Sin esos factores excepcionales, el crecimiento interanual habría superado el 37%, ubicándose por encima de la inflación estimada en 31,4%, según proyecciones privadas.

Sectores con mayor impacto
El informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) estimó que la recaudación total cayó 3,6% real interanual, aunque si se excluyen los tributos ligados al comercio exterior, la variación sería positiva, en torno al 1%.
Los mayores descensos se observaron en Bienes Personales, con una caída del 67,8%, y en los derechos de exportación, que se redujeron un 66% debido a la exención temporal aplicada al sector agropecuario. También retrocedieron los impuestos internos coparticipados, con una baja del 7,4%.
Por el contrario, mostraron avances los derechos de importación (+44%), el Impuesto a los Combustibles (+25,2%) y el Impuesto a las Ganancias (+13,2%), impulsado por la actualización de escalas y el mayor nivel de actividad en determinados sectores.
El desempeño de los principales tributos
El IVA, que concentra la mayor parte de la recaudación, aportó $5,7 billones, con un incremento nominal del 31,7%, aunque sin crecimiento real frente a octubre del año anterior. El resultado estuvo condicionado por la aplicación de nuevas exenciones aduaneras a empresas con certificados de exclusión de percepción.
Los aportes y contribuciones a la seguridad social totalizaron $3,76 billones, con una mejora real del 1,2%, impulsada por la suba salarial y la actualización del tope imponible.
El Impuesto a las Ganancias sumó $3,2 billones, con un alza del 48,5%, mientras que Créditos y Débitos Bancarios aportó $1,3 billones (+41,2%). Los aranceles de importación crecieron 89,3%, y el Impuesto a los Combustibles, 64,3%, alcanzando los $455.472 millones.
En contraste, las retenciones a las exportaciones cayeron a $257.100 millones (-55% interanual) y Bienes Personales retrocedió 57,8%, hasta $96.702 millones, explicando buena parte de la contracción global.
