Los mercados internacionales comenzaron la semana con fuertes caídas en medio de la tensión geopolítica por el conflicto en Medio Oriente y la creciente preocupación por un eventual bloqueo del estrecho de Ormuz. La incertidumbre se intensifica tras los fallidos avances en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán y las nuevas amenazas de medidas militares en la región.
En Asia, los principales índices bursátiles cerraron con bajas generalizadas. El Kospi de Seúl retrocedió 0,89%, mientras que el Nikkei 225 de Tokio cayó 0,62%. En Hong Kong, el Hang Seng perdió 0,9%, aunque el mercado de Shanghái logró resistir con una leve suba de 0,06%.

La tendencia negativa se trasladó también a Europa, donde las principales bolsas operaron en terreno negativo. El DAX alemán cayó 1,4%, el CAC francés retrocedió 0,9%, el FTSE 100 británico bajó 0,5% y el IBEX español cedió 1,7%, reflejando el deterioro del clima financiero global.
En paralelo, los futuros de Wall Street anticipan una jornada bajista. El Dow Jones, el S&P 500 y el Nasdaq operan con pérdidas cercanas al 0,5% y 0,6%, en línea con el aumento de la aversión al riesgo por parte de los inversores.
El foco del mercado está puesto en el impacto potencial sobre el comercio global ante una eventual restricción del tránsito en el estrecho de Ormuz, una vía estratégica para el transporte de petróleo.
En este contexto, el precio del crudo también reacciona al alza. El petróleo Brent se ubica en torno a los US$102,6 por barril, mientras que el WTI cotiza cerca de los US$104, impulsados por la incertidumbre sobre la oferta global de energía.
