En 2025, las importaciones argentinas crecieron tres veces más que las exportaciones en términos de volumen, impulsadas por la apertura comercial del Gobierno y el aumento en la compra de bienes de capital, consumo y vehículos. Aunque las ventas al exterior marcaron un récord histórico en cantidades, los precios internacionales no acompañaron, lo que limitó la rentabilidad del comercio exterior.
Según los datos del Indec, el volumen importado subió 30,5% respecto a 2024, mientras que las exportaciones aumentaron 10%. La caída en los precios de importación y exportación ayudó a evitar un déficit mayor: el índice de precios de las importaciones descendió 4,5%, acumulando once trimestres consecutivos de bajas, y el índice de precios de las exportaciones retrocedió 0,6%.

En el frente exportador, los productos primarios y los combustibles y energía lideraron el crecimiento de las cantidades, con incrementos de 25% y 28,5%, respectivamente, que ayudaron a compensar la baja en los precios. En conjunto, las exportaciones superaron en 9,4% el récord previo de 2011, marcando un nuevo máximo histórico en volumen.
Para 2026, el Presupuesto proyecta que la balanza comercial podría arrojar un déficit, dada la dinámica de crecimiento más acelerado de las importaciones frente a las exportaciones.
