El contundente triunfo de La Libertad Avanza en las elecciones legislativas dejó un claro ganador dentro del gabinete nacional: el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo. Aunque no fue candidato, su figura sale reforzada tras superar la corrida cambiaria previa a los comicios y mantener la estabilidad financiera.
Durante el discurso de la victoria, el presidente Javier Milei destacó especialmente su labor, y en el búnker libertario se multiplicaron las muestras de apoyo hacia el funcionario. Con el panorama electoral despejado, los analistas coinciden en que Caputo consolida su poder como un verdadero “superministro”, con influencia en casi todas las decisiones económicas y financieras del país.

El poder detrás del Palacio de Hacienda
Desde su llegada al Ministerio de Economía, Caputo absorbió las áreas de Energía y de Agricultura, Ganadería y Pesca, además de quedarse con Infraestructura y Obras Públicas tras la salida de Guillermo Ferraro.
También controla la Secretaría de Finanzas, clave en las licitaciones para refinanciar deuda en pesos y en las negociaciones con organismos internacionales como el FMI, el Banco Mundial, el BID y el Club de París.
El Banco Central, presidido por su exsocio Santiago Bausili, también responde a su órbita de coordinación. Juntos fueron parte de la consultora Anker, y mantienen una estrecha sintonía en materia de política monetaria.
La Cancillería, con perfil económico
La reciente designación de Pablo Quirno, secretario de Finanzas y hombre de extrema confianza de Caputo, como nuevo canciller en reemplazo de Gerardo Werthein, refuerza aún más su influencia.
La Cancillería pasará así a tener un perfil más económico, orientado a la apertura de mercados y la búsqueda de inversiones internacionales.
Quirno, con vínculos sólidos en el sector financiero de Estados Unidos, fue uno de los funcionarios mejor valorados por Milei y su nombramiento confirma que la diplomacia económica quedará bajo el paraguas de Caputo.
Un poder comparable al de Cavallo
Para encontrar un antecedente similar de concentración de poder en el Ministerio de Economía hay que remontarse al gobierno de Carlos Menem, con Domingo Cavallo al frente del Palacio de Hacienda.
Cavallo fue el arquitecto del Plan de Convertibilidad, impulsó profundas reformas estructurales y también controló áreas como Obras Públicas, Agricultura y Energía, además de influir en el Banco Central y en la política exterior económica.
Caputo, al igual que Cavallo, combina una fuerte impronta técnica con respaldo político y es considerado por Milei como una pieza central en su estrategia de estabilización y reformas.
Los desafíos que vienen
Con el frente electoral despejado, el nuevo desafío del ministro será acumular reservas y sostener la estabilidad del tipo de cambio.
Los analistas advierten que, pese al contexto de optimismo, el margen de maniobra del Gobierno sigue condicionado por el bajo nivel de reservas netas y la necesidad de acelerar el crecimiento.
