El Gobierno de Javier Milei tomó una decisión clave para las empresas que no generan dólares a través del comercio exterior. A través de la Comunicación “A” 8202, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) flexibilizó las condiciones para el otorgamiento de créditos en moneda extranjera, una opción hasta ahora restringida a compañías exportadoras.
Expansión del crédito en dólares
La iniciativa busca fomentar el crecimiento del crédito y fortalecer el mercado de capitales, permitiendo que más actores económicos accedan a financiamiento en dólares. Según el BCRA, la medida se implementa dentro de un marco macroprudencial regulado por las normas de Basilea, con el objetivo de evitar riesgos sistémicos.

Condiciones y restricciones
Para resguardar los ahorros en dólares de los clientes bancarios, la normativa establece que estos créditos solo podrán ser otorgados si las entidades financieras obtienen los fondos mediante la emisión de Obligaciones Negociables (ON) o a través de líneas de crédito provenientes del exterior. Sin embargo, sigue vigente la restricción del artículo 23 del Decreto 905/2002, que limita la utilización de depósitos en dólares a empresas con flujo de fondos en esa moneda, derivados de operaciones de comercio exterior.
Riesgos asociados
El economista Guido Zack, director de Economía de Fundar, destacó que esta decisión permitirá que nuevas empresas accedan a créditos en dólares, pero advirtió sobre el riesgo de una eventual devaluación. Si las compañías que toman estos préstamos no generan ingresos en dólares, podrían tener dificultades para afrontar los pagos, lo que aumentaría la inestabilidad financiera.
Además, el crecimiento de estos préstamos podría afectar el capital de los bancos en caso de una crisis cambiaria, ya que las reservas netas del país se encuentran en niveles negativos.

Evolución del crédito en dólares
En enero de 2025, los préstamos en dólares crecieron un 17,8%, acumulando un incremento del 233,5% interanual, con un stock total de US$12.743 millones. Este crecimiento estuvo impulsado principalmente por líneas comerciales, ya que muchas empresas prefieren financiarse en dólares antes que en pesos, a pesar de la apreciación cambiaria y las tasas de interés positivas en términos reales.
Por otro lado, el uso de tarjetas de crédito para gastos en dólares alcanzó niveles récord no vistos desde 2002, impulsado por el turismo en el extranjero y la adecuación del tipo de cambio para la cancelación de saldos.



