El oro continúa con un rally alcista histórico, superando la barrera de los 4.000 dólares por onza este martes y consolidando un aumento acumulado de más del 50% en lo que va del año. Las proyecciones del mercado anticipan que el metal precioso podría alcanzar los 4.900 dólares por onza hacia fines de 2026, lo que implicaría un incremento adicional cercano al 14%.
El impulso del precio responde a varios factores globales: la fuerte demanda de fondos cotizados en bolsa (ETF) respaldados por oro, el interés sostenido de los bancos centrales en aumentar sus reservas y la búsqueda de cobertura de inversores frente a tensiones comerciales y geopolíticas. La depreciación del dólar también ha jugado un rol importante en esta suba.

Actualmente, los bancos centrales de los principales mercados emergentes mantienen una política de diversificación estructural de sus reservas, con compras estimadas de aproximadamente 80 toneladas métricas para 2025 y 70 toneladas para 2026, según proyecciones de mercado. Paralelamente, se espera que las tenencias de ETFs occidentales sigan creciendo, en parte debido a la política monetaria de Estados Unidos, donde la Reserva Federal podría reducir la tasa de fondos en 100 puntos básicos hacia mediados de 2026.
En la sesión de este martes, el oro comenzó cotizando cerca de los 3.960 dólares por onza, y luego superó los 4.000 dólares al cierre, marcando un nuevo récord. Este movimiento refleja tanto la demanda física como la financiera, con inversores minoristas y fondos institucionales reforzando sus posiciones ante la incertidumbre global.
El crecimiento sostenido del precio del oro subraya el rol estratégico del metal como refugio ante volatilidad económica y geopolítica, y proyecta un escenario en el que los niveles récord podrían consolidarse y seguir escalando en los próximos meses.
