Otra vez se volvió caro pagar en cuotas y cuesta conseguir sin interés
El pago en cuotas, que durante años fue el motor del consumo en la Argentina, volvió a complicarse. La reciente suba de tasas de interés impulsada por el Gobierno para contener la presión cambiaria generó un encarecimiento drástico en el financiamiento con tarjeta y provocó la desaparición de los planes sin interés, sobre todo en la modalidad de 12 pagos.
Un financiamiento cada vez más caro
Hasta hace unas semanas, las 12 cuotas tenían un costo de 92% anual, luego treparon al 99% y ahora alcanzan el 115% nominal anual, con un costo financiero total (CFT) del 247% en bancos. En las entidades no financieras, el CFT ya se ubica en torno al 320%.
Los planes sin interés prácticamente desaparecieron del mercado. Apenas se consiguen tres cuotas sin recargo, y en algunos casos solo a partir de montos mínimos elevados. Para obtener seis cuotas sin interés, los comercios exigen compras aún mayores, lo que restringe el acceso de la mayoría de los consumidores.
Estrategia del Banco Central
La medida responde a la estrategia del Banco Central de secar la plaza de pesos para limitar la dolarización de carteras antes de las elecciones. Quieren secar la plaza y eso no nos dejará prestar, advirtió el CEO de un banco.
Otro ejecutivo explicó que la suba de encajes genera distorsiones entre bancos y agentes de liquidación y compensación (alyc), lo que provocó una salida de depósitos hacia las cauciones. Hoy, unos $6000 millones se colocan diariamente a un día en fondos comunes de inversión, presionando al alza las tasas.
Impacto en el consumo
El efecto directo se siente en el bolsillo de los consumidores, que enfrentan un crédito cada vez más caro y limitado. Para las familias, las 12 cuotas fijas dejaron de ser una oportunidad de financiación y pasaron a convertirse en una trampa por el fuerte costo del interés.
Mientras tanto, los comercios advierten que la caída de los planes sin interés podría afectar las ventas en rubros que dependen del financiamiento, como electrodomésticos, indumentaria y turismo.
Con este escenario, el Gobierno prioriza la estabilidad cambiaria, aunque el costo inmediato recae sobre los hogares, que ven reducido uno de los pocos instrumentos de consumo accesible.