El Banco Central (BCRA) cerró marzo con un saldo positivo en su intervención cambiaria al adquirir u$s 1.670 millones, consolidando un resultado favorable de u$s 4.382 millones en el primer trimestre. Sin embargo, este desempeño no logró traducirse en una mejora de las reservas internacionales, que registraron una fuerte caída en el período.
Durante marzo, las reservas se desplomaron en u$s 3.469 millones, impactadas por un combo de factores que incluyó el deterioro del contexto global, la baja en activos estratégicos como el oro y el cumplimiento de pagos de deuda. Esta dinámica refleja las limitaciones estructurales que enfrenta la autoridad monetaria incluso en escenarios de acumulación de divisas.
En la última rueda del mes, el BCRA mantuvo su postura compradora y finalizó su participación en el Mercado Libre de Cambios con un saldo positivo de u$s 140 millones. No obstante, las reservas volvieron a caer, esta vez en u$s 1.290 millones, explicadas en gran parte por los habituales movimientos bancarios de cierre de mes.

En paralelo, el frente cambiario muestra señales de distorsión. A pesar del contexto internacional desafiante, el tipo de cambio en Argentina continúa bajo en términos reales, generando tensiones sobre la competitividad. En el primer trimestre, el dólar mayorista retrocedió cerca de un 5%, en contraposición a una inflación que evidenció una aceleración.
La brecha cambiaria también exhibió una fuerte ampliación, con una distancia respecto al techo de la banda que casi se cuadruplicó. En este escenario, el dólar oficial mayorista descendió $16 hasta los $1.382, mientras que el dólar minorista cayó $15 y se ubicó en $1.405 para la venta en Banco Nación.
Por su parte, los dólares financieros mostraron comportamientos divergentes: el dólar MEP retrocedía hacia la zona de los $1.420, mientras que el dólar contado con liquidación (CCL) superaba los $1.500, profundizando las tensiones en el mercado cambiario.
El escenario deja en evidencia una dinámica compleja: el BCRA logra sostener compras en el mercado, pero factores externos y compromisos financieros continúan erosionando las reservas, en un contexto donde el atraso cambiario y la ampliación de la brecha suman presión a la estabilidad macroeconómica.



