Durante julio, las principales entidades financieras del país aplicaron ajustes dispares en las tasas de interés para plazos fijos, generando una fuerte competencia entre bancos tradicionales, digitales y regionales. La mayor suba fue protagonizada por el Banco Nación, que elevó su tasa nominal anual del 30,5% al 33%, consolidándose como uno de los más atractivos entre los grandes jugadores.

El Banco Macro acompañó el movimiento y también se ubicó en 33%, mientras que otras entidades como Galicia, BBVA e ICBC hicieron ajustes más moderados o se mantuvieron sin cambios. En paralelo, bancos digitales como Reba, VOII y Meridian ofrecieron tasas de hasta 35% y 36%, impulsando una brecha cada vez más visible con el sistema bancario tradicional.
Este escenario responde a una nueva dinámica monetaria, donde el desarme de instrumentos como las LEFI y las licitaciones del Tesoro reconfiguraron la oferta de pesos, obligando a las entidades a pelear por la captación de fondos. Para los ahorristas, el contexto obliga a comparar y elegir con atención dónde colocar su dinero.



