Con la llegada del aguinaldo en diciembre, el plazo fijo vuelve a posicionarse como una de las alternativas preferidas para quienes buscan un rendimiento previsible en pesos y sin asumir grandes riesgos, especialmente en colocaciones de corto plazo.
En un contexto financiero atravesado por opciones más volátiles, este instrumento mantiene su atractivo por la seguridad que ofrece, la simplicidad operativa y la posibilidad de conocer de antemano el rendimiento. Por ese motivo, muchos ahorristas optan por destinar el medio aguinaldo a un plazo fijo tradicional a 30 días.
Actualmente, las tasas de interés para este tipo de inversiones se ubican en niveles moderados. Según la información reportada por las entidades financieras al Banco Central de la República Argentina (BCRA), en el marco del Régimen Informativo de Transparencia, la Tasa Nominal Anual (TNA) de los principales bancos oscila entre el 20,5% y el 24%, dependiendo de la entidad.

Cuánto se gana hoy con un plazo fijo a 30 días
Para dimensionar el rendimiento real, puede tomarse como ejemplo una inversión de $500.000, un monto cercano al aguinaldo promedio, colocada a 30 días.
En el Banco Nación, que ofrece una TNA del 22,5%, el interés generado en un mes asciende a $9.247, por lo que el monto total al vencimiento alcanza los $509.247.
En el BBVA, con una tasa del 21%, el rendimiento mensual es de $8.630, llevando el total a $508.630. En tanto, el Banco Ciudad de Buenos Aires, que paga una TNA del 20,5%, genera un interés de $8.425, con un monto final de $508.425.
Estas diferencias muestran que, aun en inversiones de muy corto plazo, comparar las tasas entre bancos puede implicar una mejora concreta en el rendimiento final.
Una opción conservadora para el corto plazo
Si bien el plazo fijo tradicional no siempre logra superar la inflación mensual, continúa siendo una herramienta válida para quienes priorizan seguridad, previsibilidad y liquidez inmediata. En ese marco, invertir el aguinaldo a 30 días permite obtener un ingreso adicional sin resignar estabilidad, en un contexto donde la cautela sigue marcando el comportamiento de los ahorristas.
