Con el fin de la baja temporal de retenciones a la soja, el maíz y sus derivados, el Gobierno enfrenta un nuevo dilema: el campo conserva granos sin vender por alrededor de u$s15.000 millones, y la liquidación dependerá de nuevos incentivos fiscales o un salto en el tipo de cambio.
La decisión oficial de restituir las alícuotas plenas, con la soja tributando nuevamente un 33% y sus derivados un 31%, tuvo un efecto inmediato en los precios, y desde el sector agroindustrial advierten un freno en las ventas, que podría extenderse hasta noviembre. Si bien en los últimos días de vigencia de la medida hubo declaraciones de ventas por u$s2.700 millones, ese flujo tiene un límite temporal y comenzará a apagarse en las próximas semanas.

Granos sin vender y cautela en el mercado
Se estima que aún quedan en el mercado interno 22 millones de toneladas de soja y entre 7 y 8 millones de toneladas de maíz, lo que representa un potencial de u$s15.000 millones en divisas. Sin embargo, la falta de incentivos y las expectativas de mejora cambiaria hacen que los productores mantengan los granos almacenados.
Tras el regreso de las retenciones plenas, el mercado registró jornadas con escasísima actividad. Las fábricas operaron prácticamente sin precios y las ventas se paralizaron. Esta dinámica se produce en un contexto en el que el Gobierno busca contener el dólar para frenar la inflación, y necesita una oferta de divisas constante, justo cuando crece la demanda por importaciones, ahorro y turismo.

¿Una nueva ventana de baja de retenciones?
Desde el Gobierno sostienen que la situación de reservas no es preocupante mientras se mantenga el superávit fiscal, lo que evitaría presiones sobre el tipo de cambio. Sin embargo, el agro condiciona la liquidación a cambios en las reglas de juego: un dólar más alto o una nueva reducción de derechos de exportación.
Aunque por ahora no está en discusión, una nueva baja temporal de retenciones no está descartada dentro del oficialismo, sobre todo si se acercan las elecciones y se necesita reactivar el ingreso de dólares. La experiencia reciente demostró que la medida fue efectiva y podría repetirse si las condiciones políticas y fiscales lo permiten.

Escenario incierto para la industria
Con una producción agrícola estancada desde hace más de una década y menos incentivos para vender, el mercado podría verse afectado por una menor oferta de materia prima para procesar. La industria ya evalúa resignar márgenes para mantener la actividad, mientras los operadores siguen con atención la evolución del tipo de cambio, la inflación y las señales del Ejecutivo.
El ritmo de liquidación será clave para los próximos meses. Aunque el arranque del año mostró un ingreso de divisas 23% superior al de igual período de 2023, la falta de estímulos podría frenar esa dinámica, en un momento sensible para la economía y el frente externo.
