El Fondo Monetario Internacional (FMI) aprobará las metas previstas para 2025 en el marco del acuerdo de Facilidades Extendidas firmado en abril de este año y concederá un waiver por el incumplimiento en la acumulación de reservas del Banco Central. La decisión se destrabó tras los cambios anunciados por el Ministerio de Economía y la autoridad monetaria en la política cambiaria, una exigencia clave del organismo y del Tesoro de los Estados Unidos.
Las modificaciones impulsadas por el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, y el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, permitirán encauzar las negociaciones con la misión técnica del FMI que llegará a Buenos Aires entre fines de enero y comienzos de febrero para auditar el cumplimiento del programa. Dado que la única meta en rojo es la de acumulación de reservas, el organismo aplicará un perdón formal y avanzará con el cierre de la revisión correspondiente a 2025.

Cambios en el esquema cambiario
Para destrabar el aval del FMI, el Gobierno debió modificar el esquema de bandas cambiarias, ajustando los pisos y techos del dólar en función de la inflación. Según fuentes oficiales, se trató de una consecuencia inevitable luego de haberse comprometido a abandonar mecanismos técnicos que dificultaban el cumplimiento de la meta de reservas.
Este cambio venía siendo reclamado desde hace meses por la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, por funcionarios del Tesoro estadounidense, por bancos internacionales y por buena parte del establishment financiero local e internacional. Las presiones se intensificaron antes del 26 de octubre, cuando el Gobierno ratificó su decisión de no comprar divisas hasta que el tipo de cambio tocara el piso de la banda, algo que finalmente no ocurrió.
Tensiones con el Fondo y advertencias desde Washington
En los últimos días, el FMI había expresado su malestar por la estrategia oficial en materia de reservas. Las críticas se profundizaron tras declaraciones del presidente Javier Milei, quien desestimó las advertencias de economistas sobre el tipo de cambio y cuestionó al denominado “círculo rojo”.
En ese mismo contexto, Caputo sostuvo que el Gobierno podría sumar entre US$ 7.000 y US$ 20.000 millones a las reservas durante 2026, siempre que aumente la demanda de pesos, y aseguró que el objetivo es hacerlo sin esterilización ni impacto inflacionario. Sin embargo, en Washington se interpretó que el equipo económico seguía sin mostrar urgencia por cumplir con uno de los puntos centrales del acuerdo.

La meta de reservas, el principal escollo
El objetivo original de acumulación de reservas netas fijado en el acuerdo era de US$ 2.400 millones, luego flexibilizado a -US$ 2.600 millones tras el incumplimiento de mitad de año. No obstante, el desvío proyectado supera los US$ 6.000 millones, lo que obligó al FMI a considerar un waiver indispensable para sostener el programa.
La vocera del organismo, Julie Kozack, dejó en claro la postura del Fondo al advertir que alcanzar la meta de reservas “será un desafío” y subrayar que contar con reservas más sólidas es clave para la estabilidad macroeconómica, la resiliencia frente a shocks externos y el eventual regreso de la Argentina a los mercados internacionales de crédito.
Lo que valora el FMI y lo que preocupa
Desde el FMI reconocen como activos del programa el superávit fiscal, el compromiso de no emitir moneda y la baja de la inflación, pilares que el Gobierno prevé sostener tanto en el cierre de 2025 como durante 2026. Incluso, el organismo no descarta una emisión monetaria puntual si el objetivo es fortalecer las reservas.
También valoran el avance del Ejecutivo en la reforma laboral, la primera de las reformas estructurales comprometidas. Sin embargo, para el Fondo esta no era la prioridad. En el organismo consideran más urgentes las reformas tributaria y previsional, debido a los problemas de consistencia en los ingresos fiscales.
Esta preocupación quedó reflejada en los últimos datos de recaudación: en los últimos cuatro meses, los ingresos crecieron por debajo de la inflación y, en noviembre, mostraron una caída real cercana al 10%. Aunque el acumulado anual aún se mantiene positivo, la tendencia genera alertas y se acerca a una cuarta meta implícita del acuerdo: que la recaudación acompañe la evolución de los precios.
